Opinión

Alcalde: cero y van tres

Por Rubén Darío Barrientos G.rdbarrientos@une.net.co


La noticia volvió a rebasar el sensacionalismo: “Con lanzagranadas, se haría tercer plan homicida contra el alcalde” (El Colombiano, 3 de agosto de 2017). Y más abajo, en un pie de foto, se lee: “De los tres presuntos planes del crimen organizado para atentar contra Federico Gutiérrez, ninguno ha sido esclarecido por la Fiscalía”. En mi sentir, no está bien que estas noticias se propaguen con un ruido inusitado. Por el contrario, deberían quedar en poder de las autoridades, con hermetismo y con el sigilo normal de acontecimientos que deben ser investigados. Deberían formar parte de la reserva del sumario, como diría un penalista de antes. Sí, deberían…

Por supuesto que estas cosas nos aterrorizan, porque para nadie debería haber amenazas ni intranquilidades de este calibre. Menos para un alcalde de esta ciudad. De este pretenso plan criminal, se aseguró que primero matarían a un policía, como señuelo, y que luego habría un ataque a distancia contra el burgomaestre con lanzagranadas MGL de 40 milímetros y una carabina. Las autoridades han señalado que era inminente el atentado y afirman que el hecho tenebroso se llevaría a cabo en Altavista, en donde el macabro plan se estaría planeando desde hace un mes.

A mí estas noticias me aburren. Primero, porque no deberían salir a la luz pública ya que tendrían que estar resguardadas desde el punto de vista investigativo. Segundo, porque se exhiben ante los medios con mucho tinte amarillista. Tercero, porque se busca cierta conmiseración de las gentes hacia el alcalde. Cuarto, porque generan desmedido revuelo nacional, cuando hay muchos más alcaldes y gobernadores amenazados que no revelan su peligro. Y quinto, porque sobreexponen aún más la humanidad de Federico Gutiérrez, tan ávido de nombradía.

El 26 de enero del año que avanza, la entonces directora seccional de fiscalías de Medellín, Claudia Carrasquilla, salió a los medios (con relación a la noticia de que se estaría planeando un segundo atentado contra el burgomaestre), para enfatizar que “no es cierto que haya un plan para asesinar al alcalde de Medellín”. Y agregó que lo que hubo fue una confusión y que no se quería matar a Federico Gutiérrez sino sacarlo del cargo. No se sabe cuál es más sensacionalista de las dos noticias: si la que indicaba que querían segar la vida de Fico o la que lo dejaba mal parado, al hablar de que no era cierta su escandalosa afirmación.

Y, el 27 de febrero de 2016, Luis Fernando Quijano, director de Corpades (con relación a un pretenso primer atentado que se fraguaba), dijo que “los criminales de Castilla, no están interesados en asesinar al alcalde sino que más bien están presionando para que negocie con ellos”. En efecto, ya son tres las ocasiones en donde se habla de oscuros planes para asesinar al alcalde de Medellín, por fortuna sin que Gutiérrez haya sufrido la desdicha de perder su vida.
Saber que de los resultados de esos dos primeros supuestos atentados no se ha dicho nada, deja un mal sabor. Produce una sensación de mucho ruido y pocas nueces. Es como si todo fuera un show mediático sin mucho cimiento. Ahora, se repite la historia: Fico quiere demostrar, en definitiva, que es el alcalde más amenazado de Colombia y sus alrededores y anhela que propios y extraños lo sepan. Medellín es una ciudad difícil de controlar, desde la criminalidad y el pillaje, lo que seguramente depara amenazas a quien ose enfrentar a las bandas y combos.

Empero, las noticias rimbombantes de amenazas al alcalde, que a este paso no serán solo tres sino muchas más, deberían tener el tino y la prudencia de no ser difundidas sino de conservarse en el secreto estratégico para que las autoridades puedan investigar y compartir los resultados. Pero nada. Pareciera importar más el bullicio que las juiciosas perquisiciones que deparen descubrir los azarosos planes.

Partido Liberal se la jugará por la paz
"Quiérase o no, habrá una confrontación durísima entre paz o guerra": Senador Horacio Serpa.

La paz forma parte del ideario liberal. Desde los 70 los Congresistas liberales consignaron la opinión de que el alzamiento armado que protagonizaban Farc, Eln, Epl y M19 debía acabarse con negociación política. Fue una década de análisis, propuestas y confrontaciones armadas. El Presidente liberal Turbay Ayala designó al expresidente Carlos Lleras Restrepo para que pusiera su sabiduría a favor de la paz. Vino otro liberal, Otto Morales Benítez, quien denunció que existían “enemigos agazapados de la paz”.

En el gobierno conservador de Belisario Betancur los liberales apoyamos dicha causa. También cuando el Presidente conservador Andrés Pastrana. El Presidente Liberal Cesar Gaviria estuvo al frente de un procedimiento de paz en Méjico. AL Presidente de la U. Juan Manuel Santos el liberalismo le ha apoyado el actual proceso, en primera línea. Los Congresistas liberales y la Dirección del Partido hemos librado esa lucha con denuedo. Los liberales estamos con la paz ahora y tenemos el compromiso político y el deber ético de seguir apoyando el proceso con Farc, de respaldar el éxito con el Eln y de defender que sigamos siendo un país convivente y en paz.

Esta erguida posición tiene mucho que ver con el actual proceso político. Habrá candidatura presidencial liberal y popular que luchará por la paz presente y futura. En el liberalismo nadie lo discute. Ya comenzaron a aflorar las aspiraciones y todas muestran compromisos por la concordia y la paz. El liberalismo no aceptaría actitud distinta.

El Centro Democrático ha dicho que si llegan a la Presidencia harán trizas los Acuerdos con las Farc. Se sienten “pasos de animal grande”, dije, para alertar a los amigos de la paz. Humberto de la Calle los ha sentido y desde su posición de liberal plantea una coalición por la paz antes de la primera vuelta presidencial.

La U., Partido del Presidente Santos, sin candidatura al menos por ahora, está con la paz. Si el Partido Conservador no consolida una candidatura, desde sus filas saldrán apoyos a una de paz, según lo dijo el doctor Cepeda, Presidente del Congreso. Opción Ciudadana se la viene jugando por la paz. Los Verdes y la Izquierda Democrática, incluida las Farc que ahora lo es, estarán por la paz. El poderoso Cambio Radical apoya la paz en el Congreso, con algunas dificultades, pero no se ha definido, a lo mejor, tal vez, quien sabe.

Hay independientes. Alejandro Ordóñez, antiproceso, conservador católico con socio liberal y evangelico. El Antioqueño Sergio Fajardo, luchará como independiente. De Luis Alfredo Ramos, consagrado en política, conservador y uribista, se esperan definiciones. El exalcalde Gustavo Petro, estará con la paz.
Quiérase o no, habrá una confrontación durísima entre paz o guerra. El Partido Liberal ofrece desde ahora a todas las aspiraciones rojas un escenario de plata para una fraternal controversia.

En Septiembre el Congreso Nacional definirá las reglas, pero desde ahora las precandidaturas tienen la palabra. ¿Solos o en coalición? Hay que definirlo según sirva para la paz de todos los colombianos. No podemos poner en riesgo al país.

Juris can

Por Rubén Darío Barrientos G.
 rdbarrientos@une.net.co
El juez 3º Laboral del Circuito de Bucaramanga, Luis Orlando Galeano, profirió un auto que avoca conocimiento de una acción de tutela. Hasta aquí la información es meramente rutinaria. El hecho saliente es el de que dicha acción fue presentada por un perro callejero, a quien motejan Negro. La historia es sencilla y noble: un canino criollo fue atropellado por un carro en medio de un aguacero, en una de las calles de Bucaramanga, deparándole doble fractura de cadera. Minutos después, el perro fue avistado por Jackeline Arias Flórez en un barrial próximo y saltaba de bulto que adolecía de una lesión en la cadera, que le impedía desplazarse. Un pequeño de 11 años, hijo de Jackeline y de nombre Jhosué, se convirtió en el ángel guardián de Negro y le dio refugio en su casa, realmente prohijándolo.
De inmediato, se puso en conocimiento de la situación a la Organización Santander por Naturaleza, que es una fundación animalista que dirige Ludwing Mantilla Castro. Así fue como se llevó a cabo una colecta pública entre los habitantes del barrio La Feria de Bucaramanga y se pudo recaudar el dinero para una intervención quirúrgica. Empero, el canino siguió mal y no pudo restablecerse del posoperatorio y el vocero de la Organización siguió tocando puertas, sin éxito. La verdad es que la familia Arias, no cuenta con recursos holgados para rehabilitar al canino y brindarle apoyo en una nueva intervención quirúrgica, medicamentos, terapias y sustento alimenticio. Surgió, entonces, la idea de presentar una acción de tutela y se dispuso la misma, en virtud de que se amparara el derecho constitucional de bienestar al animal por cuanto es un ser sientista. Hasta aquí todo muy bien y meritorio.
Pero viene un verdadero despropósito jurídico. La acción de tutela fue presentada por Canino abandonado Negro, sin identificación, como “accionante”. En términos claros, los medios nacionales registraron la noticia con el despliegue sensacionalista de que por primera vez en Colombia un animal presentaba una acción de tutela. Y aquí está el yerro legal: dijo la Corte Constitucional en su sentencia T-095/2016, que “la titularidad no se predica de animales no humanos”. ¿Qué debió haberse hecho procesalmente? Presentar la acción de tutela por intermedio del verdadero accionante: la Organización Santander por Naturaleza, en el propósito de que se le reconociera al can que es sujeto de derechos y proteger los amparos constitucionales del bienestar animal, salvarle la vida y evitar su crueldad. Y se aprecia en la acción de tutela que se puso una huella del perro, donde dice firma. El juez debió haber inadmitido la acción de tutela y solicitar que se adecuara el escrito hacia el verdadero accionante (la Organización), dejando atrás al canino, para luego admitirla. Pero esa determinación le quitaba amarillismo a la noticia. El juez era el espectáculo y el centro de las miradas: el perro era un medio para la nombradía.
Todo pasa, pues, porque el juez Luis Orlando Galeano, quería ser el primer fallador en el país en admitir una acción de tutela de un animal. Quería pasar a la posteridad. Por ejemplo, en la página de internet de Caracol Radio – Bucaramanga, se tituló: “Juez acepta tutela que presentó un perro para proteger su salud”. Y Publimetro, tituló: “Un perro interpuso una tutela para que lo atienda un veterinario en Bucaramanga”. Se infiere que en ambas noticias y, en general, como se presentó la noticia en Colombia, de que la acción de tutela fue presentada por un perro y no por una persona natural o jurídica. Este dislate legal no debió haberse suscitado: primero, porque el perro no interpuso ninguna acción de tutela (no es capaz de actuar voluntariamente) y por eso la hicieron por él, y segundo, porque tampoco puso su huella (la pusieron por él).

En resumen, esta acción de tutela debió haber sido presentada por la Organización, como accionante, y no por el canino que tiene el derecho, desde luego, de ser protegido. Puro show del juez, es decir, del primer glorioso, célebre, insigne y memorable fallador que aceptó una acción de tutela de un animal. Juris can.
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De Mocoa a Whanganui


Por: Arlene B. Tickner
En las últimas décadas ha emergido un consenso entre la comunidad científica mundial acerca de los riesgos que enfrenta la especie humana si no adoptamos cambios radicales en nuestra forma de vivir en la Tierra. Tristemente, la tragedia en Mocoa –en donde se sumaron la falta de planeación urbana, la deforestación, el uso indebido de los suelos y lluvias atípicas a las condiciones naturales de por sí inestables de esta zona amazónica– es tan solo el último ejemplo de la “furia” de la naturaleza.
La consulta popular de Cajamarca, en la que 97 % de los votantes rechazaron la construcción de una mina de oro a cielo abierto, refleja un sentir creciente en Colombia, América Latina y el mundo de que hay que poner límites a la explotación de los recursos naturales, de cuyo bienestar dependemos como especie. En reflejo de ello, El Salvador acaba de hacer historia al aprobar una ley que prohíbe totalmente la minería metálica. A diferencia de este país centroamericano, la mayoría de los gobiernos se jactan todavía del dominio del Estado sobre el subsuelo y su potestad para usufructuarlo y desconocen, infantilizan o criminalizan la movilización social en defensa del medio ambiente.
El debate global sobre el antropoceno se ha radicalizado aún más ante la idea de que los árboles, ríos y montañas deben tener estatus legal. La Constitución del Ecuador y la ley marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien de Bolivia fueron pioneras al otorgar los mismos derechos a la naturaleza que a los seres humanos y dieron lugar a la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, promovida por Evo Morales con miras a su adopción por parte de la ONU. Hace poco, el Whanganui en Nuevo Zelanda se convirtió en el primer “ser-tierra” del mundo en adquirir los derechos y poderes de una persona, producto de una compleja negociación con los maoríes, quienes consideran al río un ancestro indivisible de su propia existencia. De forma similar, los ríos Ganges y Yamuna, de los más contaminados de la India, se han declarado entes legales vivos.
Como lo ilustran los casos de otros grupos humanos discriminados, o el mismo Ecuador y Bolivia, en donde la ley no ha impedido la locomotora minera y petrolera, otorgar derechos a la naturaleza no garantiza automáticamente su protección. Sin embargo, plantea un cambio trascendente en la forma de comprender nuestra existencia en la Tierra, así como nuestras relaciones con otros “seres-tierra”. Además de invitar a la reevaluación y eventual abandono de la perspectiva antropocéntrica de dominar y poseer el medio ambiente para nuestro beneficio y “desarrollo” propios –producto de la supuesta excepcionalidad de los humanos frente a los demás entes vivos–, abre horizontes distintos y posiblemente mejores para convivir. Como afirma el visionario jurista ambiental Christopher D. Stone, recordando la experiencia de las mujeres, los indígenas y los afros, hasta que se confieran derechos a seres que no gozan de estos, la mera idea suena descabellada. ¿Qué tal que no lo sea?

La grieta

Por: Andrés Hoyos
Se está abriendo una grieta en el edificio del chavismo, que podría (o no) dar al traste con el régimen. Aunque el desenlace dependerá de factores en extremo inciertos y volátiles, la velocidad de la película aumenta con cada día que pasa.
Hasta donde se sabe, ellos han mantenido siempre y a toda costa la unidad, al menos de cara al mundo. Pese a que mucho se ha especulado sobre facciones internas, estas tan solo afloraron a medias el 6 de diciembre de 2015, en la noche de las elecciones para la Asamblea Nacional. Pasaban las horas y nada que la inefable Tibisay Lucena leía boletines oficiales, con el consecuente aumento de la temperatura y la presión. En una de esas salió por televisión el ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, rodeado de la cúpula militar, y dio una vacua y desconcertante declaración de apoyo y protección al resultado electoral. La sospecha desde entonces es que Diosdado Cabello y sus malandros querían hacer fraude y que los militares no lo permitieron. Al final se supo que la oposición había ganado por una mayoría abrumadora.
Esa vez la grieta pudo ser subsanada, o así parecía, hasta que el pasado jueves 31 de marzo el recién nombrado presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno, un homicida condenado, que por eso mismo no podría ser magistrado en ningún país serio del mundo, hizo público un fallo mediante el cual cesaba a la Asamblea Nacional y retiraba el fuero a sus miembros por supuesta traición a la patria. Hasta ahí todo iba según la tónica de la confrontación. Sin embargo, al día siguiente, la fiscal general, Luisa Ortega, una chavista de racamandaca que está en funciones desde 2007 y que es responsable, entre otras, de enviar a prisión a Leopoldo López, leyó en medio de aplausos y risitas una declaración en la que denunciaba que la medida del día anterior implicaba un claro rompimiento del hilo constitucional. Todavía más inusitado fue que a las 24 horas el TSJ agachara la cabeza y echara atrás la medida. Hoy está claro que sus miembros intentaron un golpe de Estado y que en un país normal serían procesados por ello.
Es, pues, ineludible suponer que hay peleas casadas al interior del chavismo. Se perfilan al menos dos campos: el de Maduro, con su mujer Cilia Flores y Cabello a la vanguardia, y otro que ahora solo se conoce por Luisa Ortega, pero que debe de incluir como mínimo al ministro de Defensa y a un grupo grande de militares, porque si la fiscal hubiera actuado sola, habría ido a parar a la cárcel de inmediato. Se dice que Luisa Ortega ha venido rompiendo con Cabello, su aliado en el pasado, y también que ella y Cilia Flores no se pueden ver.
Propone una vieja idea política que las verdaderas oportunidades surgen cuando un régimen no tiene más remedio que cambiar. Mientras se mantenga unido, la lucha en su contra se endurece y suele tener pronóstico reservado. Hoy el chavismo se contorsiona porque quiere y no quiere cambiar, pero la grieta está abierta. Si la oposición despierta de su letargo, por darle un nombre suave al increíble cúmulo de yerros cometidos en 2016 con el revocatorio, la grieta se podría convertir en un boquete. De todos modos, el régimen no tiene ninguna solución a la mano. Destruyó el aparato productivo y el sistema de distribución, y no puede arreglarlos sin dar reversa en casi todas las decisiones arbitrarias que ha tomado en los últimos 19 años.

Prieto, la astilla

rdbarrientos@une.net.co
No ha resultado tan angelical José Roberto Prieto Uribe, simplemente mencionado periodísticamente como Roberto Prieto. Es que el actual chivo expiatorio del tema Odebrecht (pues a pesar de que “todo se supo” por el presidente Santos y su comité financiero, éstos se hacen los de “la vista gorda” y los de “la oreja mocha”), hijo del destacado hombre público Luis Prieto Ocampo y natural de Manizales, tiene mucho prontuario a cuestas. Como diría una señora del pueblo, ese señor es toda una astilla. Y lo es, por el oscuro mundo al que ya se ha acostumbrado transitar.
Tiene un importante recorrido académico: Economista, de la Universidad Externado de Colombia; Especialista en Mercadeo, de la Universidad Eafit y Diplomado de alta gerencia, de la Universidad de la Sabana, pero ha equivocado el rumbo del ejercicio profesional decoroso, prefiriendo marchar por las calles empedradas de la falta de ética, hasta ocultarse en el matorral de la corruptela.
Su condición non sancta comenzó desde el proceso 8000, donde recibió la suma de $ 1.400 millones por la samperista campaña publicitaria en radio y televisión. Pero allí, dentro del maremagnum que se formó con elefante y a las espaldas, tuvo que dar explicaciones judiciales acerca de la recepción de USD$30.000 recibidos en efectivo y el origen de varios cheques. Aunque resultó salpicado, terminó indemne como casi todos. Operó como Radiodifusores Unidos S.A., pero bajo estratagemas la liquidó, hizo maniobras para insolventarse, traspasó bienes y aunque perdió un sonado pleito laboral con muchos ceros ($ 3.000 millones) terminó por hacerle el “tumbis” a las dos accionantes exempleadas.
Este personajillo, que funge como consultor estratega con énfasis en gestión de medios –designación bastante ampulosa para esconder tantas infamias–, se mueve en un vehículo muy aparente: la empresa Marketmedios (creada cuando era director de Buen Gobierno), en donde hace la perrada de no aparecer como accionista, ni como representante legal ni como miembro de Junta Directiva. El hombre visible es su brother Mauricio Prieto, pero todo el mundo sabe que es simplemente un testaferro de un pararrayos al que le caen las centellas de miles de millones de pesos por los privilegios del régimen. Baste decir que la toteada Saludcoop, estando en liquidación, le pagó $ 3.000 millones por unas asesorías sobre medios entregadas a dedo.
Roberto Prieto, el mismísimo que ostenta un robusto esquema de seguridad, sin ocupar cargo público, cobró para la firma suya, pero que oculta bajo jugadas maestras, la suma de $ 2.400 millones por una campaña de seguridad vial para semana santa. En el último tramo, en la era de Santos, ha facturado Marketmedios la friolera de $ 80.000 millones, en una feria inmunda de adiciones y prórrogas, en donde el solo Ministerio de Relaciones Exteriores le ha pagado $ 8.700 millones por las asesorías, la Registraduría $ 6.800 millones, el Departamento Administrativo de la Presidencia $ 1.050 millones, el Fondo Nacional del Ahorro $ 6.400 millones, al mejor estilo Natalia Springer, de esas en donde no aparecen las justificaciones y solo saltan las plumas del favorecimiento.
Como gerente de la campaña de Juampa, instruía a los aportantes acerca de las consignaciones en el exterior (según revelaciones escandalosas de Gustavo Rugeles en La Fm), en donde primero los dineros caían a una oficina de Nueva York y luego aterrizaban en otra de Panamá. De sus asesorías, tras recibir las millonadas, no quedan rastros en muchas ocasiones de los propios estudios de mercados y de medios. Mejor dicho, lo de Odebrecht es una poma al lado de la gran maestría que exhibe Prieto para camuflar ingresos, jugar con los testaferratos, cobrar coimas, recibir a la jura contratos, esconder datos, amañar las cosas y convertir las mentiras en aparentes verdades.

Gran negocio el de Prieto: ser gerente de campaña presidencial y a cambio recibir una hemorragia de contratos y un río de millones de pesos contractuales. Vergüenza de país…


En la casa de Roy

Por Rubén Darío Barrientos G.

rdbarrientos@une.net.co
Cuenta El Tiempo (jueves 16 de marzo), que a la mismísima hora en que el pasado martes el saliente vicepresidente Germán Vargas Lleras hacía el balance de la gestión de gobierno, el inefable Roy Barreras se reunía a manteles en su residencia con 45 de los 56 congresistas de La U y con Óscar Naranjo, para ser un auténtico palo en la rueda de la candidatura del nieto de Carlos Lleras. Barreras, otrora escudero de Uribe y a la sazón de Santos, político utilitarista y torcido, contradictor a ratos de Armando Benedetti (pero a quien utilizó para ser presidente del Congreso), dijo en la reunión que "no se trata de una coincidencia, sino de un acto deliberado que pretende decirle a Vargas Lleras que no estamos con usted". Me acordé de Jorge Luis Borges, quien odiaba el fútbol ("El fútbol es popular porque la estupidez es popular") y a la misma hora en que Argentina debutaba en el mundial de 1978, que se realizaba en el país gaucho, dictó una conferencia sobre la inmortalidad, para atravesársele al mundo del balompié.
Como en este país todo se puede y todo se vale, en el acto del martes se hizo politiquería pues estuvieron Fernando Carrillo y Edgardo Maya, procurador y contralor en su orden. Barreras, con su patraña, les dijo a los medios que la presencia de ellos se debía a que quería pedirles que acompañen desde los organismos de control la política de seguridad ciudadana que el partido de La U quiere liderar como tema del debate presidencial 2018. No deberían haber estado estos personajes en esa reunión en la casa de Barreras, pero no olvidemos que en este país las cosas se hacen a las espaldas y la gente se entera a última hora de los hechos perniciosos (¿O no Samper y Santos?).
Ya conocemos las traiciones del presidente Santos, que no son pocas. Además de la que le hizo a Álvaro Uribe, que es la mayor, se ha dado el lujo de ser judas frente a Vargas Lleras, a quien le prometió a pie juntillas que lo acompañaría para la presidencia luego de su segundo mandato y lo dejó tirado, siguiendo con Humberto de la Calle, a quien le calentó la oreja y también lo apeó y ahora le hace el guiño a Juan Carlos Pinzon, su nuevo mejor candidato. Eso sin contar las felonías a sus electores y, en general, al pueblo colombiano.
Óscar Naranjo, al único que nombran y flamean como vicepresidente sin que el Congreso lo elija, fue aplaudido por los presentes a rabiar. Y Barreras, con sarcasmo y politiquería, le dijo que defendiera la vida y no el cemento, para lanzarle mandobles a Vargas Lleras. No faltaron en aquella noche, alusiones a Juan Carlos Pinzón, el nuevo "chacho" quien tiene visos de candidato presidencial por los coqueteos de Santos y la próxima renuncia a la embajada de Colombia en los Estados Unidos. Al día siguiente, el anfitrión lanzó el libro "Roy de abajo hacia arriba", sentando en la fila preferencial a políticos de muchas vertientes para hacerle el mandado a Santos de que tiene que llegar con un candidato fortalecido por las coaliciones para aspirar a ganar la primera vuelta y que le haga contrapeso a Vargas Lleras y al Centro Democrático.
Roy Leonardo Barreras Montealegre (no me hablen más de su segundo apellido que me recuerda un personaje nefasto), tiene 53 años, es caleño, médico de profesión y publicó otro libro titulado "Polvo eres y en polvo te convertirás". Fue galanista en el 2006, elegido representante a la Cámara por Cambio Radical terminó expulsado por ese partido en el 2009 y llegó a ser presidente del Congreso. Hace cinco años, la banda los R15, que asaltó la vivienda de Roy, dijo que tenía en su apartamento la friolera de $ 1.200 millones en efectivo en una caja fuerte. Sin embargo, Barreras desmintió esa información y dijo que en su modesta casa no tenía plata. La gente no le creyó.
Roy, ¿hasta cuándo tenemos que aguantarte?          

Copetones y enmarihuanados


Por Rubén Darío Barrientos G.

rdbarrientos@une.net.co

El fallo de la Corte Constitucional, que impide despedir a quienes lleguen a trabajar con visos de haber ingerido alguna cantidad de alcohol o con signos de haber consumido droga, sigue acaparando voces de disgusto y de contrariedad. Es evidente que la Corte Constitucional se equivocó de cabo a rabo, porque abrió una compuerta bastante azarosa, al considerar en la sentencia C-631/16 (que dejó en entredicho la causal del código sustantivo del trabajo que prohibía asistir al empleo bajo efectos del alcohol o de estupefacientes), que llegar a trabajar luego de ingerir algunas copas o tras haber consumido droga, si no se afecta su desempeño laboral, no configura justa causa de despido.

¿Un par de cervezas al almuerzo? ¿Una copa grande de vino como aperitivo? ¿Un cigarrillo de marihuana? ¿Un pasón de coca? Todo ello, parece para la Corte Constitucional ser tan inocuo, que protege a sus consumidores, de cara a una consideración laboral harto proteccionista. Y es que es curioso que para manejar vehículo no se permita en Colombia ni el consumo de una cerveza, pero para laborar sí se puede llegar copetón, prendido o con alguna turra a bordo. Esas antinomias, son las que causan desazón, máxime que la Corte Constitucional disfruta ser legisladora y tumba-normas.

¿Y quién mide la afectación del desempeño laboral? Lo cierto es que cualquier consumo de los citados, genera pérdida (alta, baja o mediana) de las habilidades cognitivas. Saber si un empleado puede cumplir con sus obligaciones laborales –bajo estas condiciones sobrevinientes– es una tarea que confunde el rol del empleador. En nombre del cacareado y disonante embeleco del “libre desarrollo de la personalidad”, se comete una nueva tropelía que no solo perjudica a los empleadores sino también a los propios compañeros de los prendidos o enmarihuanados, que temen compartir plaza laboral con personajes en estas condiciones no sobrias.

La telenovela empieza cuando dos estudiantes de la Universidad Uniciencia de Bucaramanga, se les metió presentar una demanda contra la prohibición legal que existe en Colombia para trabajar en estado de embriaguez o bajo la influencia de las drogas. La misma fue admitida en mayo de 2016, en procura de pulverizar los efectos del numeral segundo del artículo 60 del Código Sustantivo del Trabajo que prohíbe “presentarse al trabajo en estado de embriaguez o bajo la influencia de narcóticos o drogas enervantes”. Ítem más: los ciudadanos de marras, adujeron que por una sentencia de la misma Corte se les había dado a los consumidores de drogas el carácter de “enfermos”, agregándose que se vulneraba el derecho fundamental a ser iguales ante la ley si no se acoyundaba la norma.

Con sensatez, el Ministerio del Trabajo y la Procuraduría pidieron mantener la disposición legal ya que el alcohol y la droga pueden descontrolar las inhibiciones del individuo, generarle torpeza para coordinar, deteriorar su capacidad de juicio, producir alucinaciones y causar eventuales accidentes. Hubo, sí, salvamentos de voto, como el del magistrado Jorge Iván Palacio, quien dejó saber que “no se determina con exactitud qué juicio de valor debe llevar a cabo el empleador para establecer si el consumo de sustancias psicoactivas está afectando el desempeño laboral y tampoco se fijan las actividades que podrían generar riesgos para terceros como conductores, policías, profesionales de emergencias, médicos y profesores”. Llama la atención que este fallo no es nada revolucionario (como creen algunos) y no inventa nada (como piensan otros), habida cuenta de que es una copia de una sentencia proferida en Perú, también por la Corte Constitucional de ese país, el día 16 de enero de 2009, según la cual este alto tribunal anuló un despido de un trabajador –de nombre Pablo Cayo– que acudió a su puesto de trabajo prendidito y con algunas copas entre pecho y espalda. Como en Colombia, el ministro inca de asuntos laborales manifestó que "no es buena idea relajar las normas en el lugar de trabajo".


Ya se ha hecho el daño y los trabajadores toman por antonomasia que beber o trabarse, laboralmente hablando, dejaron de ser conductas reprochables. Y se burlan, entonces, del código sustantivo del trabajo y del reglamento interno de trabajo. Otra pata que le nació al cojo.

Lo que Facebook le debe al periodismo


El manifiesto del director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, acerca de la comunidad, el cual fue publicado la semana pasada en Facebook, analizó acertadamente el estado del periodismo: denunció el sensacionalismo y declaró que “una industria noticiosa fuerte también es esencial para construir una comunidad informada”. Darle voz a la gente, dijo, “no es suficiente si la gente no se dedica a revelar y analizar nueva información”. Incluso señaló que “leer noticias locales se correlaciona directamente con la participación cívica local”.
Desafortunadamente, su comunicado ignoró dos puntos cruciales: el papel que Facebook y otras plataformas tecnológicas desempeñan a la hora de dañar involuntariamente a los medios noticiosos locales, así como la forma en que podrían salvar al periodismo, con un compromiso filantrópico masivo.
Los medios noticiosos locales son débiles en parte porque los modelos de negocio han colapsado. La razón principal es que, conforme el gasto en publicidad cambió de la imprenta, la televisión y la radio al internet, el dinero en buena medida no llegó a las organizaciones noticiosas digitales. En cambio, llega cada vez más a Facebook y Google.
De los 59 mil millones de dólares que se invirtieron en toda la publicidad digital de 2015 —a través de millones de sitios web, por parte de millones de anunciantes— el 60 por ciento fue para esas dos empresas. Y el porcentaje se eleva: la mayor parte del aumento en publicidad digital en 2016 fue para ambas compañías. Un analista calculó que conforme las ganancias de Facebook y Google mejoraron, las de “todos los demás” disminuyeron.
Puesto que sus habilidades para hacer que la publicidad llegue a su destino son tan efectivas, su poder con negocios locales no podrá sino crecer. Cerca del 25 por ciento de la publicidad digital de Facebook proviene de negocios locales, de acuerdo con Borrell Associates, una de las principales empresas que analizan medios.
Para ser claros, Facebook y Google no están siendo maliciosos. No es como la industria del tabaco, que conscientemente intenta hacer que las personas sean adictas a un producto que los mata. Al contrario: estas empresas se llevan la rebanada más grande del pastel porque los productos publicitarios que ofrecen son muy buenos. Les están ahorrando cantidades gigantescas de dinero a los negocios locales.
Pero solo porque el resultado no sea intencional no significa que sea una fantasía: las redacciones se han visto diezmadas y el resultado ha sido que los reportajes para rendición de cuentas básicos se han reducido.
Algo rápido sobre otras dos grandes empresas: Verizon y Apple. Si Verizon, que es propietaria de AOL, logra comprar Yahoo, la empresa conjunta se convertiría en el tercer captador más grande de dólares provenientes de publicidad digital, pues ganarían cerca del 10 por ciento.
El impacto de Apple es más directo. Su promoción de tecnología antipublicidad erosionará todavía más los ingresos de las organizaciones noticiosas. Además, el aumento en el consumo de noticias en dispositivos móviles gracias a los teléfonos inteligentes en gran medida ha terminado lastimando a las organizaciones noticiosas locales al facilitar el ascenso de las redes sociales como principal plataforma de distribución de noticias.
No estoy diciendo que las cosas buenas —la revolución móvil, el bloqueo de publicidad invasiva, las mejores alternativas de mercadotecnia para los pequeños negocios— no sean más importantes que las malas. Y las organizaciones noticiosas locales definitivamente contribuyeron al problema con su reacción lenta y a menudo poco creativa a la revolución digital. Sin embargo, aún necesitamos aceptar que las “revoluciones” sí desestabilizan y a veces parte de lo que se derriba es muy importante. Cuando eso sucede —y si no se han materializados soluciones adecuadas y basadas en el mercado— la filantropía debe intervenir también.
En los últimos diez años, más o menos, ha habido un pequeño aumento en el apoyo filantrópico para el periodismo. Pero si se mira de cerca, algunas cosas destacan.
Lo primero es que las cantidades son muy pequeñas. Las fundaciones donaron 13,4 millones al periodismo de investigación en 2015 y 2016, de acuerdo con Media Impact Funders, una organización que rastrea el gasto filantrópico en los medios. En cambio, los ingresos anuales de los periódicos son por lo menos 1,6 mil millones de dólares menores de lo que eran en los años ochenta.
Lo siguiente es que faltan los cuatro nombres más importantes en la lista de 89 fundaciones que contribuyeron durante esos dos años: las fundaciones conectadas a Facebook, Google, Verizon y Apple. La Tulsa Community Foundation donó más para ayudar al periodismo de investigación que esas cuatro empresas combinadas.
Si nos vamos más atrás, el patrón persiste: 374 fundaciones donaron 145 millones de dólares para el periodismo de investigación de 2009 a 2016. En ese periodo, hubo una donación por parte de una de las cuatro grandes empresas: 10.000 dólares en 2011 para Bronx News Network.
Lo que más necesita el periodismo ahora es dinero, y mucho, para financiar a periodistas locales de tiempo completo.
Es pertinente recordar que esas empresas no han tenido problemas financieros. En 2016, las cuatro acumularon un ingreso neto combinado de 88 mil millones de dólares (19,4 para Google; 10,2 para Facebook; 13 para Verizon, y 45 para Apple). En cambio, los ingresos netos combinados de The New York Times, Gannett y McClatchy fueron de 41 millones de dólares.
De manera individual, los ejecutivos de estas empresas sin duda han dado dinero para apoyar al periodismo, y las compañías tienen otras iniciativas importantes a las cuales contribuir. Google, la empresa que más ha ganado, estableció Google News Labs, que ha sido bien recibido, para ofrecer “herramientas, información y programas” extraordinarios para ayudar al periodismo, así como la “Digital News Initiative”, que ha invertido más de 40 millones de dólares en nuevos medios en Europa.
Facebook anunció hace poco el “Journalism Project“, mediante el cual se compromete a trabajar con los medios en “nuevos formatos de narración”, y declara tener “interés en explorar lo que podemos construir junto con nuestros socios para apoyar a los medios noticiosos locales”. Estas son medidas genuinamente positivas que podrían indicar un reconocimiento creciente de que necesitan ser una gran parte de la solución.
No obstante, mientras que la capacitación, la tecnología y la innovación son esenciales, lo que más necesita el periodismo ahora es dinero, y mucho, para financiar a periodistas locales de tiempo completo. Lo que estas empresas han donado hasta ahora es muy poco tomando en cuenta lo adineradas que son, el daño que (involuntariamente) están haciendo y todas las cosas buenas que podrían hacer.
Andrew Carnegie, un capitalista sin escrúpulos del siglo XIX, repartió la mayor parte de su riqueza durante la última etapa de su vida. “La riqueza excedente es un fondo sagrado que su poseedor debe administrar durante toda su vida por el bien de la comunidad”, dijo. Carnegie construyó cerca de 3000 bibliotecas. Todo lo que Mark Zuckerberg, Larry Page, Sergei Brin y Laurene Powell (viuda de Steve Jobs) deben hacer es financiar a 3000 periodistas.
Si los líderes de estas empresas contribuyen durante cinco años a la causa con el equivalente de tan solo uno por ciento de sus ganancias, el periodismo local estadounidense se transformaría durante el siglo siguiente.
La cifra sería de 4,4 mil millones de dólares, lo suficiente para establecer un fondo permanente para financiar el periodismo local. Eso produciría cerca de 200 millones de dólares al año en ingresos, más de 15 veces lo que actualmente se gasta en filantropía para el periodismo de investigación, y lo suficiente para unos 50 nuevos reporteros de investigación en cada estado, o para garantizar las operaciones tecnológicas de la mayoría de las organizaciones noticiosas sin fines de lucro.
Estas cuatro empresas (además de otras compañías digitales que han tenido éxito económico) podrían aprender de Craig Newmark, el fundador de Craigslist. En el ascenso de la web primitiva, el sitio de anuncios clasificados redujo drásticamente los ingresos de anuncios clasificados de los periódicos. Newmark defendió a Craigslist, pero también reconoció que, sin importar la causa, el destino del periodismo es importante para la democracia estadounidense. Así que ha donado millones de su dinero personal para financiar proyectos periodísticos.
No hay duda de que la revolución digital —que se construyó en gran medida gracias a estas cuatro empresas— ha hecho que informar sea mucho más fácil para los periodistas que aún están en las salas de redacción locales. Pero de manera urgente necesitamos a muchos más de esos periodistas.
Estas empresas están entre los beneficiarios más grandes de la revolución digital que, entre otras cosas, ha provocado la crisis del periodismo estadounidense. Es hora de que los revolucionarios resuelvan estos problemas. Tienen el dinero, los conocimientos y la obligación de hacerlo.

Voto obligatorio, ¿sí pero no?


Por Rubén Darío Barrientos G.

rdbarrientos@une.net.co
Corría el 14 de octubre de 2014, cuando la plenaria del Senado de la República aprobó en segundo debate de la reforma del equilibrio de poderes, la eliminación en la agenda del voto obligatorio. La votación final, fue de 45 votos a favor de eliminarlo y de 29 en contra de suprimirlo. Tiempo atrás, el 9 de julio de 2008, se contempló de manera fallida incluir el voto obligatorio en la reforma política. Hace una semana, fue presentada al Congreso de la República una nueva reforma política –denominada “para el posconflicto” –, que incluía por enésima vez el voto obligatorio, aunque vía fast track, como entre siete puntos más.
Algunos medios, han hablado de que su implementación costaría 1.3 billones de pesos si solo se tratara de una primera vuelta presidencial, pero a lo cual habrá que cargarle otro billón de pesos si se llegare a segunda vuelta (lo que es casi garantizado). Si bien es cierto que la mayoría de países de América Latina cuentan con el voto obligatorio, son Perú y Argentina los que ostentan mayores sanciones por su inobservancia, al prever hasta la pérdida del empleo como castigo. En Chile, entretanto, hay un fenómeno contrario: el voto obligatorio después de 54 años dejó de serlo y en ese regreso a la libertad se estrenó Bachelet con una victoria, pero con el lastre de una abstención del 50,6%.
Por su parte, en Venezuela el voto es voluntario y allí participa el 80% de su caudal electoral. En Argentina, la figura del sufragio forzoso data de 1912 pero en Bélgica está vigente desde 1892. Pese a ello, en muchos países las sanciones son de papel o, simplemente, no existen cuando se dé su incumplimiento (ausencia de coerción). En Grecia, no votar impide sacar la licencia para conducir; en Australia, Chipre y Luxemburgo las sanciones son pecuniarias y no faltan los países donde su obligatoriedad es solo para los hombres. En fin, hay de todo como en botica en esta materia del voto obligatorio. En Colombia, con indicadores de casi un 55% de abstención, este asunto ha sido foco de muchos debates académicos y de una controversia acentuada entre opinadores.
Dos preguntas han sido las claves en estos encontrones conceptuales, donde se discute si el voto obligatorio es útil: ¿Limpia la corrupción de una clase política untada de desprestigio? y ¿Eleva los niveles de participación electoral? Una vez, un debatiente lanzó su apotegma: “El voto obligatorio es una solución simplista para un problema complejo”. Y otro, acotó: “No es un tema de libertad o de exigencia, el meollo es saber que es una cuestión que gira en torno a la legitimidad proveniente de las elecciones y a la confianza en el sistema democrático”. De cara al rechazo a los partidos, a la compra de votos, al debilitamiento de la participación electoral y a la corrupción galopante, este no es un aspecto fácil de digerir.

En Holanda, se eliminó el voto obligatorio bajo el argumento de que sencillamente el voto es un deber cívico. Pareciera ser que Colombia, de aprobarse esta figura, saltaría a lo contemporáneo y acallaría a los críticos de siempre que no votan pero que rajan todo el tiempo. Claro está que no son pocos los que sostienen que su implementación legal es un ataque a las libertades individuales. Ver a todos los que tienen la edad para votar, sufragando, no deja de ser algo apreciable, pero estando en conciencia de que este es un país políticamente inmaduro, donde se vota es contra alguien, o bajo los efectos de la mermelada, o como castigo, o por el más sexy, mucha parte del alud de votos está cargada del vicio de la falta de criterio. Por eso más bien, lo bueno parece inclinarse por el voto libre y voluntario. Lo preocupante resulta ser la falta de representación política y la confianza, que en Colombia andan en su peor momento. Definitivamente, el voto obligatorio: sí pero no.     

De megaoperativos y flagrancia 

rdbarrientos@une.net.co
Estima un lector de la página web de la F. M., de esos apetecidos que escriben comentarios sensatos en los sótanos de las noticias (y no las groserías que acostumbran lanzar casi todos so pretexto de identidades apócrifas y seudónimos ramplones), de nombre Hernando Meza Osorio, con referencia al hecho de haberse dejado en libertad transitoriamente a los fleteros que fueron capturados en Medellín en el publicitado y viral asalto a los ocupantes del vehículo Clío EXC-733, que “No debería extrañarnos si el violador de la niña Samboní sale en libertad o le dan casa por cárcel, porque no fue capturado en flagrancia”. Esto que parece un chiste flojo, tiene trasfondo porque muestra la insensatez de muchas decisiones, entre las cuales analizaremos más adelante una: la que ocurrió precisamente en el norte de Medellín.
Vamos por partes. Lo primero es decir que el megaoperativo de persecución que se hizo bajo la batuta del alcalde de Medellín, tuvo visos de sensacionalista, porque aquí todos los días se presenten casos de fleteo (de acuerdo con los propios videos y fotos que circulan por doquier) y apenas en este evento particular se hizo un ruido de una magnitud inusitada, todo un megaoperativo, con 200 policías a bordo, 15 grupos de la unidad contra atracos de la Sijin y un Federico Gutiérrez trasnochado. Por algo, El Colombiano, desde su sala de redacción y en páginas editoriales, se preguntó: “¿El punto de quiebre que busca el alcalde Gutiérrez contra la delincuencia implica sobreexposición en redes sociales?”. Eso hubo, realmente. Aquí se encartó el burgomaestre porque no tendrá disculpas para los otros casos de fleteo, que quedan impunes, en donde hay cero pantalla gubernamental.
Lo segundo es que los gremios de Medellín se mostraron desmoralizados y desmotivados por la libertad inicial que se les dio a dos de los tres presuntos fleteros, del caso de marras. Recuérdese que el alcalde de Medellín dio la noticia con bombos y platillos sobre su captura record, uno de ellos con detención domiciliaria (alias Kevin). Había otro más, que estaba en minoridad. Y el restante era alias Chómpiras. Pues bien, Federico Gutiérrez entregó posteriormente la información alentadora de que se había producido la recaptura de los dos presuntos fleteros y que el menor de edad implicado había sido llevado a un centro de rehabilitación especial. No haberlos detenido en flagrancia fue la torpe razón para dejarlos en libertad mientras se cumplía la audiencia de legalización de captura e imputación de cargos. 
Lo tercero es que no compartimos con el juzgador el haberlos dejado de patitas en la calle por unas horas, dadas las siguientes razones: a) Fueron entregados los tres presuntos fleteros en asocio con el video en que se aprecian algunos rasgos físicos, las tres motos, dos celulares recobrados de las víctimas y dos anillos recuperados de los propios afectados. ¿Quedan dudas de que ellos fueron los del ilícito?; b) El artículo 301 del Código de procedimiento penal, en su # 4 dice que “se entiende que hay flagrancia, cuando la persona es sorprendida o individualizada en la comisión de un delito en un sitio abierto al público a través de la grabación de un dispositivo de video y aprehendida inmediatamente después”. ¡Claro que aplica! Video más aprehensión posterior (no in fraganti); c) Estar unos personajes deambulando calles para atrapar a sus víctimas, ¿no constituye la tan cacareada frase de “ser un peligro para la sociedad”?.
Al margen de lo anterior, algunos abogados vienen conceptuando hace rato que el problema de fondo frente a la delincuencia es no tener centros penitenciarios suficientes y adicionales a los que existen hoy. Sobre esto, el jurista y exprocurador José León Jaramillo ha sostenido que “hay que montar son industrias carceleras, en donde los presos sean obligados a construir carreteras y obras civiles, como lo hizo en su momento en Venezuela el presidente José Vicente Gómez y como lo llevan a cabo exitosamente en varios países y no pensar más en las disculpas de las congestiones y los hacinamientos carcelarios que producen libertades inexplicables”.

La mesa redonda de Clara López


Por Rubén Darío Barrientos G.


rdbarrientos@une.net.co
La ministra de Trabajo, Clara López, tuvo variados pensamientos románticos antes de comenzar las negociaciones del salario mínimo para el 2017. Idealizó un salón neutral (biblioteca Luis Ángel Arango), cambió el tipo de mesa que siempre había sido horizontal por una redonda y llevó a cabo algunas reuniones previas de corte estratégico. Con esta cosmetología, instaló las sesiones de la comisión permanente de concertación de políticas salariales y laborales (alias mesa de negociación), el 5 de diciembre último.
Mucha expectativa rondaba para esta fase, pues era una izquierdista con el traje del régimen. Sentados en la mesa, quince personas formaban el cónclave: por el gobierno, yacían la ministra de Trabajo, los representantes de los ministerios de Hacienda, Comercio, Industria y Turismo, y Agricultura, amén del delegado de Planeación Nacional; por los empresarios, se atornillaban los delegados de la Andi, Asobancaria, Fenalco, Sac y Acopi; y estaban los representantes de los trabajadores, Cgt, Ctc, Cut y Cdp.
Como antecedente, los medios recordaban que solo en cinco ocasiones, desde 1996, se había llegado a una concertación: en 2000 para 2001: el 9,96%; en 2002 para 2003: el 7,44%; en 2003 para 2004, el 7,83%; en 2005 para 2006, el 6,95% y en 2013 para 2014, el 4,50%. Aunque se veía compleja la negociación, pues rondaba el fantasma de la reforma tributaria, la ministra Clara López insistía en que la linda mesa redonda iba a generar buena energía.
Tuvieron su génesis las negociaciones y el panorama era el de siempre: los empresarios con una cifra rastrera y los voceros de los trabajadores con porcentajes soñadores. Los primeros hablaron del 6,5% mientras los segundos, se fueron de una vez al utópico 14%. El año pasado no hubo nada distinto: los empresarios con el 6,8% y las centrales obreras con el 12%. Y otro año más atrás, los empresarios con el 4,2% y los trabajadores con el 9,5%. Como quien dice, cada vez las pretensiones de los trabajadores doblan las de los empresarios.
Se olvida que la Corte Constitucional fijó en 1999 los parámetros que se deben tener en cuenta para reajustar el salario mínimo en Colombia: inflación causada y esperada, productividad acordada por el comité tripartito, aporte salarial al ingreso nacional, variación del PIB, protección al trabajo, aseguramiento de una remuneración mínima vital y función social de empresa. En la teoría, estas variables se ven transparentes y humanitarias. Por eso es irrealizable que haya incremento del mínimo de dos dígitos.
Y la linda mesa redonda, nada que daba frutos. La Cut finalmente se retiró de las negociaciones y dejó la silla vacía. El analista Edwin Palma, en el portal las2orillas.co, afirmaba en su columna que “si se quiere cambiar algo en estas negociaciones para que haya un giro histórico hay que cambiar la fecha de negociación. Empezar en septiembre u octubre, ya que diciembre es un mes muy complicado”. Todo se perfilaba para fracaso y perdedera de tiempo.
Hasta que vino el decreto del alza del 7% y no funcionaron la mesa redonda ni el sitio neutral. El mismo fiasco que vivió Lucho Garzón. Pura botada de corriente. La ministra les pidió a los trabajadores que entendieran a los empresarios. Pura retórica. Al terminar todo en un decreto, la Cut culpó al gobierno de montar un sofisma de distracción para el país. Hace dos años escribí sobre lo mismo, que cobra vigencia: “Lenguajes diferentes, temores distintos y orillas que divergen. Por eso se habla de un sainete, repetido y siempre nuevo. Otros, con algo de eufemismo, se refieren a puja”.

Siempre vivimos lo mismo: unos en la estratosfera pidiendo cosas ilusas y otros, en la sima, ofreciendo todo por el suelo. Para negociar se necesita sensatez y ello riñe con propuestas descabelladas. ¡El tipo de mesa es lo de menos, señora ministra!    

“¿Justicia transicional o justicia transaccional?”


Por Rubén Darío Barrientos G.

rdbarrientos@une.net.co
El titular no es mío. Se lo pido prestado a su autor, el brillante senador Iván Duque Márquez, quien en columna del 1 de octubre de 2015 examinó los alcances de este asunto y terminó por concluir que “Algo se nos oculta y todo indica que son los detalles de la transacción que esconde la impunidad en términos transicionales”. El presidente Santos asegura a pie juntillas que no habrá impunidad para las Farc y habla de penas hasta de veinte años de prisión e incluso de extradiciones. Esto lo dijo en la conmemoración de los 130 años de la Universidad Externado de Colombia (16 de febrero de 2016). Pero alias Iván Márquez, el vocero y representante principal de la Farc, riposta en estos términos: “Ningún proceso de paz en el mundo ha terminado con los líderes de la insurgencia entre las rejas”.
Recientemente, el jurista y exmagistrado Juan Carlos Henao, también aseguró que no habrá impunidad tras la terminación del conflicto con las Farc. Igualmente, aseveró que tampoco habrá amnistía general para nadie. Y remata diciendo que “Todo el mundo, desde Timochenko hasta el guerrillero más bajo, todos los que tuvieron que ver con el conflicto van a ser sancionados por el Tribunal para la paz, en caso de que haya delitos. En el secretariado, todos tienen acusaciones de crímenes de lesa humanidad, entonces ahí no hay discusión: ellos tienen que pasar por la jurisdicción especial, quieran o no” (Portal Kienyke, 9 de agosto de 2016).
La verdad es que no les creo ni a Santos ni a Henao. Como tampoco les creen las Farc. Para la muestra un botón: El tal “Marco León Calarcá”, aseguró que ellos no irán a prisión ni un solo día. Este es un nudo gordiano de la discusión: los líderes de las Farc no conciben pagar cárcel, Santos les abre las celdas de dientes para fuera y la oposición, liderada por Uribe Vélez, habla claramente de impuni-paz. El mico gobiernista es sencillo: que todos deben pasar por el Tribunal para la paz. ¿Y quiénes serán sus magistrados? ¿Cuáles sus tendencias? ¿Serán áulicos de la paz santista? ¿Pondrá la guerrilla su cuotica allí? ¿Si condenarán siquiera a uno solo?

La impunidad tiene mucho trasfondo, dado que cobija a la reparación de víctimas, tema sobre el cual las Farc se han hecho los “manuelos”. En una de las encuestas sobre el proceso de paz (hay varias compradas por el régimen), el 89% de los encuestados consideran que las Farc deben tener penas carcelarias. La Corte Penal Internacional ha expresado varias veces que no puede permitirse que los guerrilleros obtengan impunidad. El expresidente César Gaviria les explica a los medios que los actores de las Farc pagarían penas, pero laxas. Todo es ambigüedad, desfachatez y falacias. Algunos dicen que solo recibirán indulto los delitos políticos y conexos. ¿Y cuáles son los conexos? He ahí el orangután…     

Muchos aseguran que la propuesta de la Fundación Paz y Reconciliación acerca de que “los jefes guerrilleros vayan al legislativo en el día y en la noche estén recluidos en centros penitenciarios” (Congreso por cárcel), fue un mandado de las Farc, sumado a la extravagancia de que “se les debería abonar el tiempo que permanecieron en La Habana en el marco de las negociaciones de paz, como tiempo cumplido de sentencia”. Usted amable lector, ¿se imagina a Timochenko, o a Márquez o a Granda o a Santrich o a Calarcá o a París, entre otros, pagando cana? Más bien cuénteme una de vaqueros…

Un fiscal con tacha

Por Rubén Darío Barrientos G.
 rdbarrientos@une.net.co
Era imbatible Néstor Humberto Martínez. Desde el comienzo fue el favorito para ganar la fiscalía. No se discuten sus condiciones de excelso jurista, de hábil funcionario, de astuto político y de brillante expositor, que le han dado méritos para ocupar cimeros cargos nacionales. Ha trabajado con cuatro de los cinco últimos presidentes (¿Por qué no habrá tenido chanfas con Álvaro Uribe?). Hoy posa, además, como un amigo cercano a Vargas Lleras y un precandidato presidencial. No es penalista, pero este escollo ha sido despejado por muchos: para ser fiscal general de la nación no es requisito sine qua non ser entrañable del Derecho Penal.
Pero aquí viene lo molesto: cuando ha ocupado grandes posiciones, no renuncia a los poderes de sus clientes sino que los sustituye. Algo censurable, porque su oficina sigue manejando de refilón los negocios. Por eso, muchos analistas hablan de sus permanentes conflictos de intereses. En su notable bufete (DLA Piper Martínez Neira), quedan sus hijos Camilo y Humberto, como herederos de la fortuna que representan los carnudos clientes de su padre. Se reitera, pues, que Martínez Neira no deja los negocios jurídicos sino que les cambia el apoderado, eso sí, atornillándolos a su oficina. Espinoso, por demás. Es una práctica repudiable desde el punto de vista ético.
El nuevo fiscal ha sido el abogado de los variopintos imperios del país. Desfilan en esa pasarela ostentosa: Luis Carlos Sarmiento, El Tiempo, Caracol, Rcn, Grupo Santo Domingo, Organización Ardila Lulle, siete bancos (a excepción de Bancolombia), los reconocidos ingenios, empresas del Estado, Pacific Rubiales, multinacionales, petroleras, notables aseguradoras y cien más. Él aparentemente se descabalga de los negocios, pero éstos quedan en las paredes de su oficina y bajo la égida de sus hijos. Como quien dice en familia y en su propio reducto. Son prácticas que también tuvo Eduardo Montealegre, de cuyo nombre no quiero acordarme. Y parece ser, que Jaime Bernal Cuéllar estuvo en la misma onda. Martínez no tira por la borda el potosí de sus clientes. Y allí no es cristalino con el país.
La columnista Cecilia Orozco, en El Espectador, hace unos tres meses, habló del mundo del poder de Néstor Humberto. Y enfatizó que “su bufete, es una multinacional de abogados clasificada como la segunda en el mundo en ingresos y clientes que en el país tienen negocios con el Estado. Claro, si uno mira bien, nada más estratégico que el cruce, ya no de simples puestecitos, sino de poderes: públicos, políticos y privados, una triple pero temible PPP”. “Hombre de poder con conexiones y clientes fenomenales”, fue el decir de un portal reconocido. Como si fuera poco, maneja medios que le sostienen su vitrina y, de contera, es amigo personal del inefable Julito Sánchez Cristo.
En su oficina, no obstante se recuesta sobre el derecho financiero y las sociedades, maneja también apetitosos asuntos disciplinarios, tributarios y agrarios. Todo el entronque de sus conexiones, salta a la vista. La clientela de su oficina emerge de las entrañas del poder. ¿Quién no quiere entregarle un negocio a su bufete, con las conexiones de su gran capo? Martínez ha sido la conciencia jurídica de grandes emporios económicos. Su osadía ha estado, incluso, más allá de representar empresas del cartel del azúcar ante la SIC. El nuevo fiscal es todo un jurista consentido y exitoso de los opulentos de este país.
Un abogado bogotano le contó a La Silla Vacía que “Martínez, cobraba prácticamente lo que quería y los honorarios los recibía todos al inicio del trabajo”. ¿Qué va a pasar cuando haya una investigación penal contra los poderosos clientes de su oficina? ¿Se distanciará de los triple A de este país, sus jugosos clientes fieles? Ese es el escarnio público que le sigue al nuevo fiscal, todo un docto jurista que quiere pasar en cuclillas ante la ética. Pero que no lo conseguirá.           


S.O. S. POR EL CICLISMO DE ANTIOQUIA

Por: Guillermo Zuluaga

Mientras que  la mayoría de colombianos celebran los triunfos de nuestros escarabajos en el  Giro de Italia, en Medellín un dirigente deportivo no concilia  bien el sueño. Se trata de Javier Ríos, Gerente de la Liga de Ciclismo de Antioquia quien por estos días hace esfuerzos ingentes para lograr los apoyos para llevar a feliz puerto el calendario  ciclístico del departamento.

La Liga de Ciclismo de Antioquia, la misma desde donde se ha ayudado en la formación de consagrados ciclistas como Rigoberto Urán,  Marlon Pérez, Mariana Pajón, Rigoberto Urán, Sebastián y Sergio Luis Henao, Carlos Mario Oquendo, Fabián Puerta, Fernando Gaviria, entre otros, atraviesa en los últimos años una etapa llena de pinchazos económicos que no permiten tener la tranquilidad suficiente para cumplir sus objetivos.

  La Liga es una entidad sin ánimo de lucro y  está vigente gracias a la dedicación de gente que ama este deporte. Durante los últimos años ha gozado del “empujoncito” de entidades gubernamentales locales y algunos mecenas de la empresa privada, entusiastas con el deporte de las bielas. Pero  las arcas oficiales de Antioquia, como es sabido no andan tan boyantes por lo que los últimos días tampoco han sido buenos tramos para esta Liga. Sonará anecdótico pero no lo es, decir que en la vieja edificación donde tiene sede hasta hace poco se paseaban tan horondos los murciélagos y uno que otro insecto en su cielorraso.

Don Javier,  un hombre entrado en sus setentas, es un tipo noble y entregado a su causa pues sabe que con su labor está contribuyendo a la formación integral de los niños y jóvenes antioqueños. “Aquí en la Liga funcionamos así: volador hecho, volador quemado. No tenemos ningún patrocinio a largo plazo”, puntualiza. Sin embargo, pese a su bonhomía y a que le da un poco de vergüenza pedir, su Liga requiere respaldo.  Y debería tenerlo. Más allá de los resonantes triunfos, de las fotos en primera página que dan los triunfos de sus ciclistas,  el verdadero éxito –quizá no tan mediático- es ayudar a la formación en escuelas y clubes del departamento a tres mil niños que, intentando emular a los Nairos, los Rigos, las Marianas, desde la tenacidad que exige este deporte, se forman como personas con retos y disciplina.

El ciclismo es el deporte que a lo largo de la historia  más alegrías le ha ofrendado a los colombianos. En tal sentido, el Gobierno nacional no debería estar esperando que  la dirigencia deportiva siga sacando la ponchera antes de cada competición, y brindar un apoyo decidido y constante. También, la empresa privada, además de la posibilidad de “vitrina” y posicionamiento de marca que dan los triunfos debería pensar el  apoyo al ciclismo como alternativa interesante de cumplir con su Responsabilidad Social.

Antioquia le ha aportado a Colombia nombres que han hecho grande la historia ciclística de Colombia: Ramón Hoyos, Cochise Rodríguez, Santiago Botero, María Luisa Calle, Rigoberto Urán, Mariana Pajón, por mencionar algunos. Quizá por ello, resulta al menos lamentable –por no decir vergonzoso- que los dirigentes en Antioquia tengan que estar mendigando un respaldo para una actividad que  deja importantes   dividendos en imagen para el país y ganancias sociales incalculables  para sus pobladores.

La Liga de Ciclismo  espera que este 2016 los pinchazos por falta de patrocinios terminen. Sus jerarcas dicen, y en ellos puede creerse, que en esta no se pierde un peso y que todo es retribuido a los niños y jóvenes antiqueños. Javier Ríos, como muchos dirigentes del ciclismo en Colombia, siguen esperando que no nos acordemos de este deporte solo en los momentos en que nuestros escarabajos –hechos en las ligas y escuelas locales- coronen los más altos peldaños del deporte mundial.   

Ojalá que en un posible triunfo de algún ciclista nuestro, este no tenga que volver a “dedicárselo” a algún dirigente, como días atrás lo hiciera Esteban Chaves con el alcalde Peñalosa. 

Santos, abucheos y rechiflas


Por Rubén Darío Barrientos G.

rdbarrientos@une.net.co
Corría el mes de julio de 2012 y Juan Manuel Santos aterrizaba en Toribío (Cauca). Iba a comenzar un consejo de seguridad, porque unos días antes habían incursionado las Farc, lo que hizo desplazar a más de mil pobladores hacia una zona veredal. Unas tres mil personas, abuchearon a Santos, porque se les había negado participar con vocería en la reunión. En el año 2013, en Cali y en Piedecuesta (Santander), el presidente fue nuevamente abucheado, precisamente cuando se citó su nombre por el vicepresidente Angelino Garzón en la clausura de los juegos mundiales, y por el movimiento Voces por el agua, respectivamente.
En abril de 2015, en la carrera de los héroes en Bogotá, Santos recibió enloquecedora rechifla. Le gritaron, además: “Fuera, fuera mentiroso”. Eso aconteció tras la muerte de once soldados y más de veinte heridos en el norte del Cauca. El 5 de mayo del año pasado, en Villavicencio, también llovieron rechiflas. Los maestros arengaron contra Juampa y le lanzaron vituperios, como: “Mentiroso, mentiroso, el pueblo está furioso”. Nos situamos en el festival vallenato, donde fue rechiflado Santos con la sola presentación de un video suyo. Hubo que suspenderlo, por lo atronador de la bronca. Todo ocurrió en el legendario parque de la leyenda vallenata.
En Medellín, Santos batió el record de rechiflas: ya lleva tres de padre y señor mío. La primera fue en agosto de 2013, cuando le espetaron: “cobarde, cobarde, cobarde”. Se añadió otra más, el 20 de abril de 2015, en San Fernando Plaza, de cara a la asamblea de Proantioquia. Y llegó una tercera, al ingreso del foro económico mundial, cuando muchas personas se agolparon al frente del Hotel Intercontinental en Las Palmas, hace una semana. El video fue viral. Y eso que por espacio, no comentaré las rechiflas contra Santos en Barranquilla y en la Universidad Nacional.
Sin embargo y contra-corriente, el cantinflesco Armando Benedetti, afirmó hace catorce meses, que esas rechiflas eran llevadas a cabo por veinte o treinta gatos, lo que despertó la irritabilidad y el enfado en las redes sociales. Olvida el barranquillero, flamante senador de la república, comunicador social y periodista y voltearepas político, que la rechifla es la expresión de un sentimiento colectivo. Ni más ni menos es una columna de opinión gráfica, es una comunicación libérrima e imparable. Quien llega a un sitio a silbar, rechiflar, abuchear, abroncar o protestar, es porque anda indignado y quiere reflejar su forma de hacer crítica feroz.
Para eso que la rechifla es contagiosa y se riega entre la multitud, bajo el placer de poder experimentarla. Y se observa que si bien al comienzo se abucheaba al presidente, ya hoy se ha pasado a la rechifla retumbante. Ese cambio es compartido por más y más personas que se alistan para ir a silbar a pulmón abierto, seguros de que su actuación tiene fondo y sentido. Y cada que ocurre una metida de patas de Santos (como las dos que hizo hace poco, en actitud amenazante de lo que pasaría si no se aprueba el plebiscito), la gente en las casas y al frente de los televisores rechifla a Santos con rabia de ciudadano que no se siente representado por él.
El pueblo colombiano está condenando a Santos y las rechiflas son un horrendo castigo. Creemos que de aquí en adelante, poco aparecerá Santos en espacios abiertos. Es darles un papayazo a sus contradictores. La verdad es que el presidente ha sido: desleal, falaz, traidor, incumplido y peligroso desde el punto de vista de hacer lo que sea por conseguir sus objetivos. No está lejos que su popularidad sea de un dígito. Pobre país, con un presidente que desgobierna, que se regala, que es blandengue cual gelatina y que pasará a la historia como el peor de todos.




¿Basta con pedir perdón?
Autor: Rubén Darío Barrientos

5 de mayo de 2016
Este martes, Fabián Vargas, el mismo encapuchado que en la Plaza de Bolívar de Bogotá (en la marcha del día del trabajo) disparó contra la policía y se fugó y por quien entregaban una recompensa de $ 20 millones al que diera pistas sobre su paradero, se entregó a las autoridades y en la estación de policía donde se presentó les pidió perdón a la opinión pública y a la policía. El 13 de abril último, el Grupo Familia, acusado de pertenecer a los carteles de pañales y papel higiénico, les pidió perdón a los consumidores de sus productos.

Hace 8 meses, Nicolás Gaviria (¿Lo recuerdan? ¿Usted no sabe quién soy yo?) les pidió perdón a la policía y a la ciudadanía por su mala conducta en el episodio suscitado en la zona rosa de Bogotá, donde increpó a los uniformados, los empujó y los amenazó en estado de alicoramiento. Don Berna, le pidió perdón a la familia del humorista Jaime Garzón por el crimen, adicionando que fue un error que se cometió. John Jairo Velásquez, alias Popeye, cuando salió de la cárcel de Cómbita (año 2014), les pidió perdón a sus víctimas.

Las Farc, les pidieron perdón a las víctimas de la masacre de Bojayá, en donde murieron 70 personas en el 2002, mientras Salvatore Mancuso también les pidió perdón a sus víctimas en una audiencia de imputación de cargos en Cartagena. Y no se quedó atrás el sicario de un niño que pedía dulces en un día del Halloween, en el Barrio Kennedy de Bogotá, pues también para entrar en la moda les pidió perdón a sus familiares. Este año, hace unos 3 meses, Jaime Mejía, alias El Panadero, pidió perdón por el ataque, tortura y violación sexual contra la periodista Jineth Bedoya.

El expresidente Belisario Betancur, le pidió perdón a Colombia por si cometió algún error durante la retoma del Palacio de Justicia, cuestión que hizo 30 años después. A su vez, el Presidente Juan Manuel Santos también pidió perdón por lo ocurrido en el Palacio de Justicia cuando perdieron la vida 100 personas. Y curiosamente, Santos les pidió perdón a Belisario Betancur y a las fuerzas militares, en nombre de Colombia, por el anuncio del Tribunal Superior de Bogotá de solicitar a la Corte Penal Internacional que lo investigara.
En esta lista interminable, el hijo de Pablo Escobar (el 20 de mayo de 2015) les pidió perdón a las víctimas del capo en nombre de su padre y la hermana de Pablo Escobar también les pidió perdón a las víctimas de su hermano. La guerrilla desmovilizada les pidió perdón a las víctimas y familiares por la toma de Mitú (hace 18 años), la que dejó 100 muertos y 61 policías secuestrados. Ahora bien, la EPS Cafésalud fue obligada por la Corte Constitucional a pedir perdón a los pacientes por la negación de servicios. Y el ejército nacional pidió perdón a la familia de un menor de 16 años, asesinado por un patrullero en el 2007. 

La verdad es que no basta con pedir perdón. Menos en Colombia, que muchos criminales compulsivos lo piden a los 10, 15, 20, 25 ó 30 años, en actos que no pocas veces lo que hacen es revictimizar el dolor. Además, se deja la frase al desgaire, sin precisar nada y su expresión se ve como un cumplido simplemente. El perdón, para que tenga valía, debe estar acompañado de un arrepentimiento real, de una reparación del daño y de una voluntad de cambio. Lo que vemos aquí, por doquier, es una moda y una fórmula hueca. Mejor dicho: por lo ofensivo que se aprecia, es mejor que no se pida ningún perdón.

Intenciones (¿realidades?) del alcalde


Por Rubén Darío Barrientos G.rdbarrientos@une.net.co


Federico Gutiérrez, comienza una difícil y endiablada tarea administrativa. Ser alcalde de Medellín, además de ser honroso resulta ser un compromiso arduo. En su magín, reinan el optimismo, los buenos deseos, las intenciones revitalizadas y las entrevistas con respuestas fulgurantes para primera página de diarios. Tomar las riendas de esta ciudad, comporta asumir retos y tener compromisos severos. En época de campaña, todos los candidatos tenían muy clara la problemática y afloraban con soltura respuestas diversas, pero todo sobre la mera hipótesis de llegar al cargo. A Fico le tocó asumir y deberá enfrentar la presión de la crítica ciudadana, de los articulistas y de quienes no están con él.

Nadie pone en duda que hay situaciones bastante complejas por resolver: a) Los habitantes de la calle, que según el último censo son 1.330 personas dispersas en el centro de la ciudad y 1.636 que están bajo tratamiento en programas estatales, caracterizan un hecho embrollado por obviar. Se migraron de la zona de la avenida regional a las calles céntricas, volviéndose en todo un fenómeno social que involucra profesionales (sorpresivamente hay médicos, abogados, ingenieros, entre otros) y negociantes de sustancias ilegales de la mano de grupos delincuenciales organizados. Ni cinco de sencillo resolver este embeleco; b) El círculo vicioso de la economía informal del centro de la ciudad, es tarea azarosa e intrincada. Por censo oficial de la alcaldía, hay 2.902 venteros. Pero la realidad es que se supera el número de 25.000. Es una materia desbordada que maneja la dificultad de caminar por muchos trechos, desórdenes, saqueos, operativos, pornografía visible, desplazados en escena y rebusque por doquier. Un vendedor dijo una vez: “Si a mí la ley me saca del centro, cojo un arma y me uno a combos de barrios”.

C) La inseguridad, cobijando con ello: hurtos, fleteo, vacunas, extorsión, homicidios y otros delitos, no es cuestión de solución sencilla. El alcalde se enfrenta a un panorama de 120 combos delincuenciales activos y 10 organizaciones integradas al narcotráfico, que mantiene en ascuas a la ciudadanía. No han valido ni las acciones policivas ni las cámaras de seguridad, ni los operativos (se robaron el año pasado, 51.000 celulares). Si bien se han reducido los homicidios, el alcalde deberá mantener indicadores que permitan corroborar esas acciones de golpes rudos a la criminalidad; d) La movilidad sí que es algo quijotesco por zanjar. En una ciudad que maneja tasas de 51.000 vehículos

por cada 100.000 habitantes y que las motocicletas crecen un 7% anual, es un verdadero pandemonium salir adelante. Sumémosle a ello: la accidentalidad vial que es de 3,1 por cada 10.000 vehículos, para construir un escenario crítico. Los nuevos puentes han descongestionado El Poblado, pero las otras zonas se hacen inabordables. Habrá que revisar el pico y placa en cuanto a su duración y mejorar la sincronización de la semaforización.

Y cuando decimos que estas tareas son espinosas (faltan muchas más, que por espacio no incluyo), me refiero también a que no dependen de un alcalde mágico. Requieren y demandan la participación decidida de la ciudadanía, la policía, el ejército, la fiscalía y la rama judicial. Por lo pronto, Fico lanzó su primera frase de batalla: “recuperar el territorio”. El alcalde tiene un concejo alineado, que le puede ayudar en sus ejecutorias. Medellín es una ciudad que agrava cada día más sus problemas y agudiza con prontitud impactos de incertidumbre entre sus habitantes.
Esperemos a ver si esas intenciones se traducen en realidades. Ojalá, por todos los que vivimos en esta bella villa y los que confiamos en la gobernabilidad.

Fajardo, el derroche y la ley de prensa 

Autor: Rubén Darío Barrientos G  - rdbarrientos@une.net.co

El diputado del Polo Democrático, Jorge Gómez Gallego, hace un poco menos de dos meses, denunció en plena sesión de la Asamblea departamental y ante la opinión pública, que el presupuesto de publicidad del gobernador Sergio Fajardo es del orden de los $ 17.765 millones. Y puntualizó que lo más humillante es que “esa publicidad se hace visible en los grandes medios bogotanos, pensando en su futura carrera presidencial”. Inobjetablemente, estamos ante un inmenso derroche del que pregona que “aquí no se pierde un peso”. Adolfo León Palacio, otro diputado serio, se sumó a la voz irritada y bien plantada de Gómez Gallego.

Desdeña el gobernante de marras, que en Colombia existe la ley 29 de 1944, por la cual se dictaron disposiciones sobre prensa. Y léase bien: en su artículo 4º., reza: “queda prohibida la propaganda oficial remunerada en la prensa hablada (sic) y escrita del país. Los funcionarios que violaren esta prohibición serán destituidos y se les aplicará una multa de $ 100.000 a $ 500.000, que impondrá su respectivo superior”. Con el correr de los años, esta norma se ha tornado en válida pero ineficaz. ¿Por qué? Porque en este país se hace propaganda política gubernamental que da miedo, incluyendo ese moho en el feudo del que pregona que Antioquia “es la más educada”.

Mejor aún: el gobernador Fajardo, desde épocas de la alcaldía de Medellín (cuando la revista bogotana Jet Set lo llevó a su primera página como el burgomaestre más sexy de Colombia), ha destinado grandes y amañadas partidas a este rubro. Para no ir muy lejos, en la última edición del periódico Vivir en El Poblado, páginas 4 y 5, se observa el siguiente panorama: a la izquierda una publicidad oficial de la gobernación de Antioquia, pautando en favor de Fajardo que expresa de manera propagandística, más no difusora con alcances desprevenidos, que “Los parques educativos están transformando la vida de los municipios de Antioquia” y a la derecha, conservando los colores verdes y su línea de punteo, una publicidad paralela y como si estuviera adherida de la anterior, en pro de Alonso Salazar y Federico Restrepo, diciendo que son fajardistas. Aquí el mensaje es de asociación y, por ende, de publicidad política descarriada.

Intervenciones en política como la anterior, también la constituyen las vallas que el gobernador asentó en muchos puntos de la ciudad, inquiriéndole a la gente si quiere un gobernante transparente o politiquero. Esto inclina un favorecimiento a su candidato a la gobernación, Federico Restrepo, quien aún así con estas ayudas no levanta cabeza en las encuestas. Todo esto es un festival con los recursos públicos, que pasa de agache, porque nos acostumbramos a que la publicidad oficial se distribuya sin control y sin hígados. Y mientras haya más proximidad a las elecciones, más se actúa con vocación non sancta.

Todo esto es una forma de corrupción, que refleja una intervención en política indebida e impúdica. La ley 29 de 1944, se viola consciente y ferozmente ante la mirada impávida de los habitantes. El brillante senador Iván Duque, radicó y sustentó el proyecto de ley 98 de 2014, que ya tuvo aprobación en primer debate en el seno de la comisión sexta del senado de la república. Dicho proyecto busca regular la publicidad estatal. Tenemos que decir que en enhorabuena llega ello, no obstante que la ley de prensa está vigente. 
Destaco el artículo 7º y su parágrafo único, que expresan: “Estará prohibida toda publicidad oficial que se preste para la autopromoción de funcionarios y/o que esté orientada a difundir metas y resultados de gestión, enaltecer o promocionar la imagen particular de un funcionario, el gobierno y/o un partido o movimiento político. Parágrafo: Ningún funcionario podrá aparecer en la publicidad oficial, sea cual fuere el medio”.

Necesitamos que este proyecto pase todas las etapas legislativas y sea ley de la república. Pero queda una pregunta: ¿Si se aprueba, qué ira a hacer el señor Fajardo en adelante?    

La dictadura del sí y del no

Por: Jaime Jaramillo Panesso

Mientras Maduro nos entretiene con sus amenazas y majaderías “intelectuales”, en La Habana se arreglan las cargas y se consolidan los amoríos. Estamos en la etapa más conflictiva y seria de las negociaciones donde los sujetos internacionales presionan en beneficio de “los más débiles”, que, por supuesto, son las guerrillas. No hay duda de que el Presidente Santos firmará un acuerdo con las Farc, donde las dos partes quedarán satisfechas, así el pueblo colombiano sienta una gran frustración al implementarse el resultado final del rimbombante Tratado de Paz.

Antes de las elecciones regionales el 25 de Octubre, Santos declarará el alto al fuego bilateral, lo que según él, es la terminación del conflicto, de donde se deduce que ha logrado la paz. Con ese emblema tratará de ganar esas elecciones, mientras tanto se estará definiendo el punto delicado de la concentración de la tropa guerrillera, condición sine qua-non no puede verificarse el cese al fuego. Si las Farc aceptan esta premisa, se habrá dado el primer paso de garantía pacifista. Es posible que por estas mismas calendas el gobierno haya logrado dos metas: la creación de la Comisión Legislativa o Constituyente Chiquita y las normas complementarias que habilitan a miembros de la cúpula guerrillera para ser miembros de esta Comisión. 

Allí se pretenderá aprobar todos y cada uno de los puntos que contiene el acuerdo definitivo de La Habana, votación afirmativa de la gran mayoría de miembros, conformada por los representantes de las Farc y de los partidos del gobierno. La oposición, si resuelve participar en la Comisión, solo podrá dejar constancias, puesto que forma una minoría que no decide.

Una vez esté listo el paquete de la legitimación del acuerdo, la misma comisión mediante un acto de duración temporal o por disposición del Presidente, dotado de facultades especiales, se convocará a una consulta popular o de un mecanismo similar, para que la ciudadanía refrende los documentos expedidos por la Comisión Legislativa, mediante un sí o un no, todo en un solo bloque o paquete, de tal manera que así se cumpla la promesa presidencial y las movedizas posturas del jefe de la delegación negociadora, Humberto de la Calle, de la participación del pueblo en la consecución de “la paz”. 

De tal forma que a la opinión pública se le preguntará: ¿“Aprueba usted, sí o no, el acuerdo de paz que la Comisión legislativa expidió con el nombre de Reforma Legislativa Constitucional expidió con el nombre de Reforma Legislativa Constitucional para la Paz? Marque con una X la casilla respectiva”.

Pero llegar a esa expresión de la ciudadanía habremos de ver correr muchas aguas bravías de las cuales no podemos dejar de beber: ¿Cómo van resolver el asunto de los acusados de los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra? ¿Cuándo y dónde van a entregar las armas y las rutas del narcocomercio? ¿Cuál es el camino para reparar a las víctimas? ¿Cómo va a realizarse la desmovilización de los combatientes y de los no combatientes clandestinos? ¿Cómo quedan las cuentas con el desminado que cubre miles de hectáreas? Cuán difícil es convivir, perdonar y reconciliarse con las Farc y el Eln cuando en momentos de conflictos humanitarios y políticos, como el que estamos viviendo con Venezuela, se manifiestan en apoyo al agresor Maduro, mientras todos los demás cerramos filas, incluyendo la oposición, en defensa de la nación y de los ciudadanos atropellados.


La S. A. S. tuvo la culpa…
Autor: Rubén Darío Barrientos 
27 de agosto de 2015


Desde el año 2008, Colombia vive la dictadura societaria de la S.A.S. (sociedad por acciones simplificada, no como dicen algunos: sociedad anónima simplificada). La Superintendencia de Sociedades ha revelado que en este país, el 95% de las sociedades que se constituyen son del tipo de las S.A.S. (se habla de más de 200.000). Y en ese 5% restante, muchas se han transformado a S.A.S. siendo genuinamente anónimas y limitadas. Es toda una epidemia. Curiosamente, las S.A.S., que tienen eclosión en el año 2008, son una copia de un modelo francés, que ya venía desde 1994, vale decir, esta forma societaria llegó a nuestro país catorce años después. Fuimos copietas y casi todo el mundo cree que fue un invento de unos sabios…


El actual Supersociedades, Francisco Reyes Villamizar, es conocido como “el padre de la S.A.S.”. Entre otras cosas, escribió el mejor libro sobre la materia y se da vitrina nacional en distintas disertaciones, recalcando esa paternidad que lo vuelve notable. Acaba de radicar ante la secretaría de la Cámara de Representantes el proyecto de ley 70 de 2015, contentivo de 53 artículos, que busca la flexibilización de las reglas vinculadas con la creación y funcionamiento de las sociedades en Colombia. Mejor aún, su espíritu jurídico se quiere extender a las otras sociedades decadentes y sin uso en hogaño, en cuanto a calcar las bondades intrínsecas de las S.A.S. El proyecto, también ostenta vigor en materia de responsabilidad de los administradores, buscando trasladar normas de vanguardia sobre esta temática (hacerla más gravosa en casos de actuaciones que contraríen el deber de lealtad).



Se las trae este Reyes Villamizar, el mismo que en Ámbito Jurídico dijo en una entrevista (2 de febrero de 2009) que “Hoy no se justifica crear compañías de tipo diferente a la sociedad por acciones simplificada”. Con mucho acierto se quiere modificar la forma de constituir las sociedades, dado que hoy las S.A.S. se hacen por documento privado, mientras las anónimas, limitadas, comanditas, colectivas y aquellas donde se aporta un inmueble, se hacen por escritura pública. La reforma pretende que la constitución de las compañías, los nombramientos de funcionarios y las reformas de los estatutos puedan registrarse en línea, sin necesidad de acudir personalmente a las oficinas de las Cámaras de Comercio. De igual forma, se plantea establecer un nuevo procedimiento de investigaciones administrativas más rápido y moderno, acompañado de un régimen sancionatorio adecuado.



Adicionalmente, hay un capítulo sobre hostilidad frente a asociados, mediante el cual se persigue incorporar acciones legales para proteger a quienes sean víctimas de violaciones de los derechos consagrados en la ley. No en vano se propone ampliar el régimen de abuso del derecho, flexibilizar ciertos aspectos del funcionamiento de los órganos sociales, tales como la asamblea general o la junta de socios e  introducir figuras de reestructuración empresarial como la fusión abreviada. Se espera que todo esto quede aprobado este año. La verdad es que lucía necesario darle luz verde a este proyecto de ley, porque las S.A.S. han marcado ingente diferencia cualitativa frente a las restantes sociedades y lo obvio es que todas tengan atractivos, para que el empresario pueda elegir la sociedad que más le convenga.



Es innegable que para que se activara esta reforma, fue necesario mirar el espejo de las S.A.S. Apartar formalismos, ser simple y poseer inmensa flexibilidad, son virtudes de esta sociedad por acciones simplificada. Por eso, tenemos que concluir que para darles oxígeno a los otros tipos de sociedad, es obligado entender que la S.A.S. tuvo la culpa…





Colombia: ¿el país de las maravillas?


Ana Mercedes Gómez M.
Columnista 

En los últimos días ha habido muchos actos de las guerrillas, la mayoría de ellos violatorios del Derecho Internacional Humanitario, DIH. Delitos de lesa humanidad que no acepta la Corte Penal Internacional, CPI, de la que Colombia es parte signataria. Recordemos que firmar estos tratados hace que sus normas estén por encima de la Constitución Nacional.

Las Farc derribaron un helicóptero y mataron a cuatro miembros del Ejército en Teorama, Norte de Santander.

En Chocó se robaron otro helicóptero quién sabe para qué: ¿trasladar guerrilleros, armas, alimentos, negociadores? La nave fue desviada de su ruta entre Cali y Buenaventura. ¿Tendremos que agradecerles a los guerrilleros porque no mataron al piloto?

El petróleo derramado por ellos de varios carro tanques en Putumayo ya llegó al Océano Pacífico agravando el daño ecológico que ha dejado a miles de campesinos sin alimentos porque acabó con los cultivos y mató a toda la fauna fluvial y marina.

Son varias las torres de energía derribadas. Por este motivo Tumaco está sin agua y sin luz.

Según la ONU, los cultivos ilícitos en el país pasaron de 48 mil hectáreas en 2013 a 69 mil en 2014. El Procurador Ordóñez había advertido que el desmonte de la erradicación manual, el debilitamiento de la política de sustitución de cultivos y la prohibición de asperjar con glifosato llevarían al país a nadar en cocaína. Lo curioso es que las zonas con más cultivos están en áreas estratégicas para las Farc, el Eln y las Bacrim.

El Plan Pistola ya deja varios miembros de la Fuerza Pública muertos: 44 aproximadamente y 164 heridos. Cómo duele que los informes hablen de “aproximadamente”, cuando detrás de cada persona asesinada o herida hay una tragedia familiar.

En Huila fueron asesinados con ráfagas de fusil el Comandante de la estación de Policía de Baraya, el subteniente Jorge Eliécer Alzate y el patrullero Óscar Iván Córdoba. Al Plan Pistola le hacen frente en especial en Córdoba, Arauca, Putumayo, Huila, Norte de Santander y Antioquia, dice el Gobierno.

Ni las peluquerías se salvan: en Tibú, Norte de Santander se atribuye a las Farc la muerte del policía José Suelta Navarro y de la estilista Fabiola Acosta Albarracín. En estado grave quedó el agente Deifan Angarita García.

El oleoducto Caño Limón-Coveñas ha sufrido varios atentados. Por eso no se está transportando crudo por estos días.

Todo esto y mucho más ha pasado mientras el presidente Santos viajaba por Europa y ni se le ocurrió devolverse. Seguramente era más importante vender la idea de que estamos en “El País de las Maravillas”.

Pero por los petardos que estallaron en Bogotá el jueves 2 del mes en curso sí se devolvió de la Cumbre del Pacífico en Chile. Es que Bogotá es Bogotá y lo demás es simplemente provincia. Hasta en esto se ve cuán centralista es Santos y cómo se ha vuelto de indolente la mayoría del pueblo colombiano.

Cuándo será que dejamos la indiferencia y empezamos a sentir dolor y a ayudar con hechos a nuestros compatriotas. En ese momento Colombia empezará a tener futuro. Mientras tanto corremos el peligro de dejar de ser un Estado Social de Derecho en el que todo el mundo pueda vivir dignamente en un marco de solidaridad, diálogo permanente, justicia proba, confianza en las instituciones y defensa de la verdadera democracia con acciones para perfeccionarla.

Recordemos el duro poema de Martin Niemöller que dice: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.”

DEMOCRACIA SIN PARTIDOS Y PARTIDOS SIN DEMOCRACIA EN COLOMBIA


Lo que ha venido ocurriendo -y lo que está por venir- en la definición de avales y respaldos a los candidatos a la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, reafirma lo expresado en esta misma columna de opinión el pasado 4 de junio[1], en el sentido de que los partidos políticos en Colombia se mueven más por intereses burocrático-electorales representados por diferentes grupos o facciones en su interior, que por idearios colectivos que apuntan al bien común.

Hoy la disputa electoral por la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín es bastante compleja, dados los contactos y alianzas entre sectores que -quizás no ideológicamente- pero sí por su concepción de la función del Estado y su estilo de gobierno, parecían muy distantes. Hace menos de un año, cuando comenzaban a definirse los perfiles de los candidatos y los apoyos, aparecían claramente identificadas tres fuerzas políticas: El fajardismo, el uribismo y el santismo.

Las alianzas entre esas fuerzas, no sólo eran impensables, sino incluso casi imposibles. Sin embargo, hace unas tres semanas comenzaron contactos y acercamientos, algunos casi improbables, como la eventual alianza entre Uribe y Fajardo, apoyados por el Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, para cerrarle el paso a Luis Pérez Gutiérrez, quien lidera la intención de voto en prácticamente todas las encuestas. Pérez cuenta con el apoyo económico del empresario Augusto López Valencia (el dueño de las tiendas D1) y con el aval de los partidos Cambio Radical y Liberal y espera el del Partido de la Unidad Nacional; además, hacia él pueden confluir apoyos significativos como el proveniente de Liliana Rendón, en caso de no ser candidata del Centro Democrático,  y una amplia mayoría del Partido Conservador.

Entre las opciones que se barajaron también estuvo la posibilidad de que Alonso Salazar aspirara no a la Alcaldía de Medellín, sino a la Gobernación de Antioquia, como estrategia del fajardismo para frenar a Pérez, sin necesidad de aliarse con Uribe. Esa posibilidad quedó abolida el fin de semana con el anuncio de la alianza de Salazar, aspirando a la alcaldía, y para la gobernación Federico Restrepo, quien cuenta hoy con el respaldo de los principales empresarios del GEA como David Bojanini (Suramericana de Inversiones) y Carlos Raúl Yepes (Bancolombia).

 Esa decisión, a parte de romper la alianza de ´los federicos´ (dejando sin respaldo a Federico Gutiérrez en su aspiración a la Alcaldía de Medellín), deja a Uribe sin un candidato propio a la gobernación, ya que tiene presiones de los empresarios antioqueños y de un grupo de parlamentarios de su partido para que no avale a Liliana Rendón como candidata al primer cargo público del departamento.

No obstante, por otro lado, le abre la posibilidad de respaldar a Federico Gutiérrez a la Alcaldía de Medellín y de inscribir a Juan Carlos Vélez como aspirante a la Gobernación de Antioquia, ya que una alianza del Centro Democrático con Luis Pérez sería impensable dada la animadversión del GEA hacia el ex alcalde de Medellín. Por ello no es de extrañar que se presenten más acomodos y sorpresivas alianzas en estas semanas y que sólo hasta el 25 de julio -cuando vence el plazo de inscripción de las candidaturas- se tenga un panorama más claro en lo que respecta a los candidatos y los apoyos con los que cuentan.

Todo ello, hace no sólo que hoy la diferencia entre estos tres sectores no sea tan nítida, sino que genera la sensación de poca coherencia ideológica y/o programática y confunde al potencial elector, especialmente a aquel que se ubica en la franja del llamado voto de opinión.

Dichos hechos, además ponen en evidencia que para los partidos, la participación política se circunscribe únicamente a la participación electoral y por eso dan tanta trascendencia a los resultados de las encuestas, que en últimas son los que conducen a alianzas y acuerdos aparentemente sorprendentes, pero que bajo está lógica no lo son. También queda evidenciado que al interior de los partidos no existen mecanismos muy claros y transparentes, o verdaderamente democráticos, para escoger los candidatos a los cargos públicos y corporaciones.

Partidos ´atrapa todo´
Pese a que desde la Constitución de 1991 se ha tratado de enriquecer las opciones del juego político en Colombia, da la sensación de que el país no pasó de un sistema bipartidista a uno multipartidista, sino que lo que existe es un multipartidismo limitado[2], pues los movimientos existentes, más que partidos con identidad, coherencia y solidez, parecen ser más empresas electorales, cuyo fin último es alcanzar el mayor número de votantes y para ello cualquier cosa vale, hasta ´venderle el alma al diablo´, lo que equivale a pactar con mi supuesto ´archienemigo´ político o ceder a las pretensiones de grupos económicos, que cada vez quieren participar de una manera activa en al manejo de los recursos públicos y en el diseño de políticas públicas que les favorezcan, en una corriente denominada Neocorporativismo, descrita y analizada porPhilippe C. Schmitter[3].

Desde este punto de vista, los partidos actuales en Colombia, parecen ajustarse a la caracterización de los partidos que hiciera Otto Kirchheimer (1966) bajo el términocatch all[4] (´atrapa todo´), según el cual los partidos son vistos como maximizadores de votos, sin auténticas ideologías propias.

Por eso al elector cada vez se le dificulta más identificarse con programas o proyectos, pues como dice Pasquino (2011)[5], la elección en favor de un candidato, sólo raramente se basa en el conocimiento exhaustivo y en la completa aprobación de un programa. Todo ello contribuye a que en el imaginario popular se piense que los políticos son todos iguales y que los partidos son todo lo mismo, al tiempo que se los asocia estrechamente con la corrupción.

Esto lleva a pensar que el régimen de democracia representativa en Colombia no es un sistema de partidos, sino de casas electorales orientadas a conseguir la mayor cantidad de votos, que además en su interior no tienen claramente definidos los mecanismos de elección de sus aspirantes a los diferentes cargos, o que si los tienen, quedan como letra muerta a la luz de los acuerdos y pactos pre-electorales. Ejemplo claro de ello puede ser lo que pasa actualmente en el Centro Democrático, pero que no ha sido una situación ajena a otros partidos en otras épocas.

Ni Centro ni Democrático
El Partido Centro Democrático (que tiene a Alvaro Uribe Vélez, como Presidente fundador y máximo orientador) dice estar conformado por “ciudadanos de diversos orígenes políticos  unidos por el respeto y la adhesión por la obra liderada por el ex presidente Uribe”[6], más que un partido parece una facción conformada para exaltar a un líder.

Por otro lado, nada más alejado del centro que el CD, ya que sus militantes son caracterizados hombres y mujeres de ultraderecha. Ahora, bien, al juzgar por los hechos recientes, tampoco parece ser democrático, pues al dejar sin respaldo a la ex senadora Liliana Rendón, está desatendiendo las mismas normas que había establecido para la escogencia del candidato de la colectividad a la Gobernación de Antioquia.

Recordemos que Liliana Rendón y Andrés Guerra habían acordado realizar foros en los diferentes municipios, debates televisados  y finalmente someterse a una encuesta que analizara la intención de voto de los antioqueños, para definir el candidato único a la gobernación de Antioquia.

Con un 44% de intención de voto, según la encuesta realizada por la firma Invamer-Gallup, Rendón se impuso sobre Guerra quien obtuvo un 12%. La muestra tuvo un total de 1008 encuestados en las 9 subregiones del departamento. Gracias a esos resultados, acordes con las reglas de juego, Liliana Rendón se convertía automáticamente en la candidata única del Centro Democrático para la gobernación de AntioquiaDe ahí la posición de la aspirante de reclamar su aval y de ir hasta el final.

Pero además, el incumplimiento de acuerdos estatutarios y pactos entre candidatos para concejos alcaldías y gobernaciones, ha generado no solo descontentos, sino desconfianza al interior del partido. Recordemos también que le quedaron mal a Juan Fernando Jaramillo tras su acuerdo (avalado por Uribe) con Juan Carlos Vélez, según el cual él sería cabeza de lista para el concejo y este iría para la Alcaldía.

Estos hechos ponen en evidencia que se trata de un partido en el que no hay garantía democrática para cumplir acuerdos y pactos, que se violan cuando los resultados no son los esperados por algunos de sus congresistas o cuando las circunstancias aconsejan buscar pactos y alianzas con otros partidos o movimientos.

Con esta falta de coherencia y apego a la normatividad, el Centro Democrático, que tras haber obtenido el 20% de las votos del departamento en las pasadas elecciones a Cámara de Representantes y perfilarse como la principal fuerza electoral en Antioquia de cara al próximo 25 de octubre, corre el riesgo de no contar con candidato propio, por lo que la negociación con otros sectores políticos resulta ser la estrategia más clara, aunque ello implique saltarse la normas internas del juego democrático en la colectividad.

Para la Alcaldía de Medellín
Por el lado de las candidaturas la Alcaldía de Medellín, si bien las cosas aparecen menos complejas que para la Gobernación de Antioquia, es válido aplicar el mismo análisis, puesto que no hay un candidato único de la llamada Unidad Nacional, pues mientras Eugenio Prieto cuenta con el Aval del Partido Liberal, Gabriel Jaime Rico tiene el respaldo de Cambio Radical y de algunos liberales y conservadores.

Además, no se sabe si Federico Gutiérrez, que va por firmas y ya no tiene el respaldo del fajardismo, se dejará tentar por el Centro Democrático que inscribiría a Juan Carlos Vélez Uribe como candidato a la gobernación, en tanto que Alonso Salazar Jaramillo, desde su aspiración a la Alcaldía y con el respaldo del GEA, impulsará la candidatura de Federico Restrepo a la gobernación.

En el caso de la disputa por la Alcaldía de Medellín, hay también claros intereses de los empresarios antioqueños, pero que al parecer no hay unanimidad en los candidatos a los cuáles respaldan, o tal vez aplican la estrategia de darles recursos a todos, para así ganar de cualquier forma.

Según una reciente publicación de 360radio[7], a Gabriel Jaime Rico lo apoya una fracción pequeña del GEA, así como varias firmas de constructores importantes de la ciudad, sectores académicos, algunos bancos, varios gremios de la movilidad y gremios del turismo, por su trabajo en la gerencia de Plaza Mayor.

Federico Gutiérrez: tiene el apoyo de ingenieros y arquitectos, así como de otra fracción del GEA, mientras que a la fecha Eugenio Prieto no cuenta con el apoyo de grandes empresarios, en tanto que Alonso Salazar tiene un respaldo mayoritario dentro del conglomerado empresarial antioqueño, así como de empresarios del sector de la movilidad, de tecnología para ciudades y líderes de las asociaciones del centro de la ciudad.

Por su parte, Juan Carlos Vélez: cuenta con el apoyo de Manuel Santiago Mejía, quien apoya esta candidatura a través de sus empresas Corveta, AKT, Foton, Alkosto, Katronix y Kalley. También lo apoyan varios textileros y ganaderos.

SÓLO ALCANCES PARCIALES EN LO ACORDADO HASTA AHORA EN LA HABANA

Luego de tres años de conversaciones, con las vicisitudes propias de dialogar en medio del conflicto, la mesa de negociaciones entre el gobierno colombiano y las Farc en La Habana, parece dar muy buenos resultados,  especialmente con el anuncio de la semana pasada sobre la creación de una comisión de la verdad.

Positiva fue también, como resultado del ciclo 36, la instalación de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, encargada de investigar sobre los orígenes y responsabilidades del conflicto colombiano (que será un gran apoyo para la comisión de la verdad) y la celebración de tres audiencias con delegaciones de víctimas en La Habana.

No obstante, el optimismo que genera este importante anuncio, que se produce en medio de una escalada violenta de las Farc y la consecuente reacción de las Fuerzas Armadas de Colombia, no deja de tener un alcance parcial, como otros acuerdos alcanzados hasta el momento.

Comisión de la Verdad

En los últimos 40 años se han creado comisiones de la verdad en por lo menos 30 países que han vivido serios conflictos y en muchos casos, como El Salvador, Argentina, Sudáfrica y Perú[1], han funcionado de manera adecuada.
Por eso no deja de ser esperanzador para el país el anuncio del gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el jueves de la semana pasada, de que acordaron la creación de una comisión de la verdad para ´ esclarecer´ y ´explicar´ el conflicto que padecemos desde hace más de medio siglo.


La comisión -anunciada al final del ciclo 37 de las negociaciones que comenzaron en 2012- será imparcial, independiente, con plena autonomía; será excepcional y funcionará durante un tiempo limitado, indica el comunicado conjunto del gobierno y las Farc. Tendrá una duración de tres años “incluyendo la elaboración del informe final” y “contará con 6 meses para preparar todo lo necesario para su funcionamiento”.

Repito, es esperanzador porque hay ejemplos concretos en el mundo de que estas comisiones funcionan, pese a la ardua tarea que deben desarrollar, pero no deja de ser un logro parcial en la mesa. Pareciera que dado el incremento de las acciones ofensivas dentro del conflicto, tras la terminación del cese unilateral del fuego por parte de las Farc y la reanudación de los bombardeos por parte del gobierno, las partes se hubiesen puesto de acuerdo en anunciar la creación de la comisión para tranquilizar a la opinión pública nacional e internacional,  pues la conformación de dicha comisión está supeditada a que se culmine la negociación de paz.

Es decir, todavía su conformación se demora ya que debe esperarse el final feliz de las negociaciones de La Habana.

Eso es lo quedó acordado en ese importante ítem. Demos un vistazo ahora a lo que acordó en otros aspectos, para luego mirar lo que está pendiente.

Política de Desarrollo Agrario IntegralEste acuerdo tiene cuatro pilares, el primero de los cuales es el acceso y el uso de la tierra, en el cual se acordó la creación de un Fondo de tierras de distribución gratuita para los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente. Pero no se trata sólo de entregarle tierra al que no tiene, sino de darle “acceso integral”: que la tierra esté acompañada de riego, crédito, asistencia técnica, y apoyo para la comercialización, entre otros.

 El acceso a la tierra incluye también ofrecer un subsidio integral y crédito especial para la compra de tierra, así como garantizar derechos de propiedad. Se acordó impulsar un plan masivo de formalización de la pequeña y mediana propiedad, y la creación de una jurisdicción agraria para asegurar la protección judicial eficaz a los derechos de propiedad de los campesinos y de todos los habitantes del campo.. El Gobierno definirá lineamientos generales de uso del suelo que tengan en cuenta su vocación y pondrá en marcha programas de reconversión.

También se acordó la delimitación la frontera agrícola y la protección de las áreas de especial interés ambiental, con el fin de avanzar en un plan de zonificación ambiental que haga compatible el interés de preservación con las alternativas económicas de las comunidades y de desarrollo del país y promueva diferentes planes de desarrollo que contribuyan a la preservación ambiental

El segundo pilar es el establecimiento de programas especiales de desarrollo con enfoque territorial. Se trata de reconstruir las regiones más afectadas por el conflicto y la pobreza con verdaderos planes de desarrollo que transformen esos territorios, garanticen derechos y faciliten la reconciliación. Se construirán de manera participativa planes de acción para la transformación regional. Un tercer pilar son los planes nacionales que deberán lograr una reducción radical de la pobreza y la eliminación de la pobreza extrema. Estos planes están orientados a proveer bienes y servicios públicos en infraestructura (vías, distritos de riego, electricidad, conectividad), desarrollo social (planes especiales de salud, educación, vivienda y agua potable para el campo,) y estímulos de todo tipo a la productividad de la agricultura familiar (asistencia técnica, promoción del cooperativismo, líneas especiales de crédito, seguros subsidiados de cosecha, asociaciones solidarias para la comercialización, entre otros) y a la formalización laboral.

El cuarto y último pilar es un sistema especial de seguridad alimentaria y nutricional tendiente a fortalecer los mercados locales y regionales, mediante campañas para un manejo adecuado de alimentos por parte de las familias y se aplicarán programas especiales contra el hambre. E crearán consejos de seguridad alimentaria y nutricional en todos los niveles territoriales y se pondrá en marcha toda una institucionalidad para mejorar la seguridad alimentaria de las comunidades.

 Participación Política
En este aspecto el acuerdo está construido sobre tres pilares. El primero es una nueva apertura democrática que promueva la inclusión política como mecanismo para consolidar la paz, luego de la terminación del conflicto. Se trata de facilitar la creación de nuevos partidos políticos, sin poner en riesgo los avances en la consolidación del sistema de partidos. Se acordó hacer los cambios necesarios para desligar la obtención y conservación de la personería jurídica del requisito de la superación del umbral para elecciones de Congreso, y facilitar de manera transitoria apoyos por parte del Estado para las nuevas fuerzas que aparezcan.

Se acordó además, la creación de Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz en las regiones más golpeadas del conflicto. Los habitantes de estas regiones podrán elegir, durante la fase de transición y de manera temporal, representantes a la Cámara adicionales con unas reglas especiales. (El número de regiones, curules y periodos electorales aún no se han acordado). Para ello se acordaron unas medidas especiales para promover el voto. Esto también exige el. Por último, se acordó poner en marcha medidas para la participación de la mujer y promover una cultura democrática de tolerancia en el debate político.


El segundo pilar es una mayor participación ciudadana para consolidar la paz, en el espíritu de la Constitución del 91. Para ello se acordaron toda una serie de medidas: el desarrollo de una Ley de Garantías para las organizaciones y movimientos sociales; medidas para promover una cultura de tolerancia, no estigmatización y reconciliación; garantías para la protesta social, tanto para quienes se manifiesten como para los demás ciudadanos; promoción de espacios en medios de comunicación institucionales, regionales y comunitarios, para dar a conocer las actividades de las diferentes organizaciones de la sociedad civil; revisión de todo el sistema de participación ciudadana en los planes de desarrollo, en particular del funcionamiento de los Consejos Territoriales de Planeación; fortalecimiento de la participación en la construcción de políticas públicas y fortalecimiento del control ciudadano a la gestión pública mediante la promoción de veedurías y observatorios de transparencia en todas las regiones.

El tercer pilar -y la idea fundamental del fin del conflicto- es asegurar que se rompa para siempre el vínculo entre política y armas. Es decir, que nadie nunca más utilice las armas para promover una causa política y que quienes han dejado las armas para transitar a la política tengan todas las garantías de que no serán objeto de la violencia.

El objetivo es que quienes ejercen la política tengan la seguridad que no serán víctimas de las armas y para ello se acordó que el Gobierno establecerá un Sistema Integral de Seguridad para el ejercicio de la Política en un marco de garantías de los derechos y libertades. Un sistema similar de garantías de seguridad para líderes de organizaciones y movimientos sociales y defensores de derechos humanos en situación de riesgo. Y se promoverá la discusión con amplia participación y la expedición de un Estatuto para la Oposición.

Solución al problema de las  drogas ilícitas
El acuerdo sobre drogas tiene cuatro componentes básicos. El primero se centra en la sustitución y erradicación de los cultivos ilícitos. Se fijan las bases de un Nuevo Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos y Desarrollo Alternativo de alcance nacional. Se trata de forjar una nueva alianza entre las comunidades y las autoridades nacionales, departamentales y municipales para resolver los problemas de las comunidades. También se pondrán en marcha planes de asistencia inmediata para los cultivadores. En los casos donde algunos cultivadores incumplan sus compromisos o no quieran participar en el Programa, el Gobierno erradicará los cultivos de forma manual.

Para lograr eficacia y éxito en este aspecto acordó un programa de desminado de las áreas del territorio nacional, al que las Farc también contribuirán con la provisión de información, entre otros. Un plan piloto de este programa ya se adelanta en los departamentos de Antioquia y Meta.

En el acuerdo se reconoce que el tema del consumo de drogas ilícitas, es una cuestión de salud pública que requiere un tratamiento prioritario y por eso se acordó crear por una parte un Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo de Drogas Ilícitas que articule a las autoridades para prevenir y abordar el problema del consumo y manejar las variables en él involucradas, política que debe ser participativa; y por otra, un “Sistema Nacional de Atención al Consumidor de Drogas Ilícitas que incluya acciones complementarias de rehabilitación e inserción social”.

Se acordó una estrategia integral para reforzar y ampliar la lucha contra el crimen organizado, en especial en las regiones. El Gobierno se comprometió a “intensificar la lucha contra el crimen organizado y sus redes de apoyo en el marco del fin del conflicto (…) y en general de desarticular las redes de estas organizaciones”. Con ese fin pondrá en marcha una estrategia de política criminal y una nueva estrategia contra los activos involucrados en el narcotráfico y el lavado de activos en todos los sectores de la economía, así como contra el tráfico de insumos.

 Temas gruesos pendientes
Del más reciente acuerdo en la mesa negociación de La Habana, es decir, de la Comisión de la Verdad, queda pendiente saber –lo cual se hará cuando se llegue al acuerdo final- quienes serán sus once miembros, que serán elegidos,  “por un comité de escogencia compuesto por 9 integrantes”. El Gobierno y las Farc, de común acuerdo, seleccionarán -a través del mecanismo que definan-  a 6 de los integrantes del comité de escogencia y los 3 restantes serán los delegados de 3 personas u organizaciones que acuerden en la mesa.

Hay que agregar que para cumplir su loable labor de conocer la verdad histórica, la comisión deberá hacer un esfuerzo titánico porque debe abarcar por lo menos medio siglo, así como todo el territorio nacional y a todos los que participaron en el conflicto, lo cual hará que su tarea no esté exenta de grandes dificultades.

Además, los comisionados -que deben tener una conducta moral intachable-escarbarán en la memoria de las víctimas y combatientes, hurgarán en la historia y rastrearán en el territorio para intentar esclarecer los hechos de manera profunda y satisfactoria para todas las partes. Recogerán experiencias, pero no declaraciones jurídicas; emitirán recomendaciones, pero  no juicios e intentarán reconciliar y no castigar, con el fin de garantizar la no repetición del conflicto. Sin embargo, no pueden ni deben reemplazar los mecanismos de justicia que permitan la sanción, aunque no sea proporcional, de los crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Del punto referente a la Política de Desarrollo Agrario Integral, quedaron en el congelador, pendientes de tratar los siguientes temas: Latifundio y delimitación de la propiedad, freno a la inversión extranjera, extracción minero-energética y conflictos de uso del territorio, regulación de la explotación del territorio para la generación de agro-combustibles, revisión y renegociación de los Tratados de Libre Comercio contra la economía, ajustes al Ordenamiento Territorial, financiación de la política de Desarrollo Rural y Agrario Integral, cuantificación del fondo de tierras, creación del Consejo Nacional de la Tierra y el Territorio, y definiciones sobre el derecho real de superficie, aspectos en los cuales ha sido persistente la delegación de las Farc.

En el punto de la participación política está pendiente  la revisión, reforma y democratización del sistema político electoral, la revisión y reforma de mecanismos de participación ciudadana, así como la proscripción del tratamiento militar a la movilización y protesta, desmantelamiento del ESMAD, en lo que han sido insistentes las Farc, como también en la elección popular del Procurador, el Contralor, el Fiscal General y el Defensor del Pueblo.

En cuanto a la creación de Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz en las regiones más golpeadas del conflicto, quedó pendiente establecer el número de regiones, curules y periodos electorales para que los habitantes de estas regiones elijan, durante la fase de transición y de manera temporal, representantes a la Cámara adicionales.

Quedó igualmente en el tintero el establecimiento de una política criminal contra las drogas ilícitas y reparación integral de las víctimas afectadas por las aspersiones aéreas con glifosato, cuya suspensión se producirá en los próximos meses, según reciente anuncio del gobierno nacional. Igualmente, están pendientes, la transformación estructural del sistema de salud pública que permita encuadrar el desarrollo del programa de prevención y consumo y la realización de una Conferencia Nacional sobre política de lucha contra las drogas.
El cese bilateral es otro asunto espinoso que no ha tenido desarrollos concretos. Las Farc han declarado en cuatro ocasiones un cese unilateral del fuego y en esa dirección, han solicitado la misma respuesta del gobierno colombiano, pero presidente Juan Manuel Santos ha insistido en que no habrá un cese bilateral del fuego hasta que no se firme el acuerdo final.   

Entre los asuntos pendientes con mayor incidencia sobre la agenda pública están el tratamiento jurídico para los ex combatientes de las Farc y la definición y trámite del mecanismo para la refrendación ciudadana de los acuerdos.

Sobre el primer aspecto el gobierno reconoce que serán decisivos los acuerdos en La Habana, pero que la aprobación de la ley estatutaria respectiva corresponde al Congreso, mientras que la Corte Constitucional aprobó la inhabilidad para participar en política de responsables de “crímenes de lesa humanidad y genocidio, cometidos de manera sistemática”.

Sin embargo, como lo explicó el Fiscal General y han defendido distintos sectores, es necesario facilitar la participación política de los ex guerrilleros que se acojan  a los acuerdos de paz. En ese sentido, es de esperarse un marco jurídico que habilite una especie de amnistía que excluya a algunos responsables de los más graves crímenes y a los principales responsables directos, al mismo tiempo que establece exigencias de verdad histórica y reparación simbólica de las víctimas.

Sobre la refrendación ciudadana de los acuerdos, el gobierno es partidario de un plebiscito o un referendo, mientras que los negociadores de las Farc han insistido en la conformación de una asamblea nacional constituyente, una consulta popular u otra forma de apelación al constituyente primario.

Tal vez el gran desafío para los negociadores, a parte de concretar los aspectos pendientes de los puntos acordados, es precisamente establecer el mecanismo de refrendación que respalde los acuerdos, les de legitimidad política, posibilidad de aplicación y seguridad jurídica.

Acertijo



La razón por la cual a Uribe se le perdona hasta lo imperdonable es que ha sabido interpretar el repudio que generan las FARC en gran parte de esta sociedad que ha vivido en carne propia su crueldad.
¿Por qué a pesar de que Uribe tiene a buena parte de sus alfiles tras las rejas inmersos en escándalos de corrupción que escandalizarían al político más corrupto, él sigue despachando desde el Olimpo, sin que su capital político se le haya afectado?

Esa pregunta me la vengo haciendo no ahora, que dos de sus ministros han sido condenados por cohecho por la Corte Suprema de Justicia -fallo en el que además se le señalaba como el responsable de esas dádivas-, sino desde hace ocho años cuando ya se rumoraba que su primer director del DAS Jorge Noguera había puesto la entidad al servicio de las AUC, durante su gobierno. El embajador gringo de entonces dijo una frase a un medio de comunicación que me quedó sonando. Dijo que la única forma de que a Uribe lo afectaran estos hechos era si un funcionario de la talla de Noguera terminaba siendo investigado y condenado. Sin embargo, el ‘buen muchacho’ de Uribe fue condenado no solo por concierto para delinquir sino por haber asesinado al profesor Correa de Andréis y esa mácula no le hizo mella alguna. Tampoco le afectó su capital político la condena de Mario Uribe por parapolítica ni la de sus jefes de seguridad de Palacio hoy presos, uno, Flavio Buitrago, acusado de aliarse con el bloque Central Bolívar, y el otro, el general Santoyo, pedido en extradición por haberse asociado con la Oficina de Envigado para exportar cocaína hacia Estados Unidos.

La respuesta a este acertijo no la tengo clara. Lo que sí es evidente es que esta contradicción refleja a una sociedad degradada que hace rato perdió la noción para establecer  la diferencia entre lo bueno y lo malo, entre lo ilícito y lo lícito y entre lo legal y lo ilegal. Se nos refundieron hace rato esas fronteras y para muchos las normas se convirtieron no en obligaciones sino en obstáculos.

Obviamente, el fenómeno de Uribe no se puede entender sin la guerrilla de las FARC, la cual también se ha degradado en estos años de guerra. En la selva ellos también han ido construyendo una retórica para justificar lo injustificable. En una ocasión una periodista le pregunto a Karina por qué las FARC habían decidido matar civiles, y ella contestó que “las FARC no mataba civiles sino sapos”. Su respuesta aún me produce escalofríos.

En realidad la razón por la cual a Uribe se le perdona hasta lo imperdonable es porque ha sabido interpretar el repudio que generan las FARC en una gran parte de esta sociedad que ha vivido en carne propia su crueldad. Él le ha dado voz a una sociedad desesperada, derechizada a la fuerza que poco le importa que su reelección ahora haya resultado espúrea, ni que el DAS hubiese chuzado a periodistas opositores, que bajo su precaria visión democrática,  podrían ser considerados auxiliadores de la guerrilla, o que hubiese hecho lo mismo con las amigas de Chávez como Piedad Córdoba. Nada de eso les impidió a los campesinos del cañón de Las Hermosas –reconocido por ser un lugar estratégico de las FARC– votar en las pasadas elecciones presidenciales por el uribismo. Mucho menos molesta que desde el DAS se hubiesen hecho montajes a magistrados que investigaban la parapolítca, porque para los uribistas los paramilitares fueron unos héroes anónimos que liberaron zonas que estaban bajo el dominio de las FARC.

Ahora bien, si el día de mañana, las FARC deciden dejar las armas y en lugar de cometer actos repudiables como el asesinato de los soldados en el Cauca cambian el fusil por la política, Uribe volvería a retomar su dimensión real: la de ser un político con un gran carisma que dilapidó su legado por su obsesión por el poder.  Yo aspiro aún a ver ese país.

CODA:
Poco me importa si hubo un error militar. Lo cierto es que las FARC aprovecharon un momento de vulnerabilidad de las tropas para cometer un acto cruel y repudiable. Según las FARC el asesinato de esos 11 soldados se trató de un acto de guerra más, pero se equivocan. Los efectos políticos que este atentado ha producido son mucho más profundos de lo que ellos creen. Desconocer el repudio que estos actos criminales han tenido en la sociedad, sería un segundo e imperdonable error.

Bajo censura, prefiero no escribir


Por Raul Benoit

Me es difícil creer que un diario con la tradición y prestigio periodístico de El Universal, de Caracas, Venezuela, haya caído en manos de clandestinos y sospechosos dueños que pretenden manipular la información que el pueblo tiene derecho a recibir.

En tres ocasiones, en menos de un año, el periódico El Universal de Caracas me engavetó artículos en relación a la grave crisis social, política y económica que sufre Venezuela. La primera vez lo pasé; la segunda reclamé y logré que lo publicaran a la semana siguiente y en la tercera ocasión (la semana pasada) motivó esta columna. 

El periódico me envió la siguiente respuesta: Saludos y muchas gracias por hacernos llegar su columna sabatina. Por el momento, no le podemos dar curso de publicación. Minutos después llegó otro correo electrónico con un agregado: El Universal se reserva el derecho de editar y publicar los textos recibidos. 

Comprendo que los diarios tienen el derecho o no de publicar las colaboraciones. Respeto ese privilegio editorial, pero es muy sospechoso que esto haya sucedido las dos veces que analicé temas sensibles al régimen chavista. 

Aunque el presidente de El Universal, Jesús Abreu Anselmi, dijo al posesionarse que La imparcialidad nos obliga a ser absolutamente objetivos, rechazar un artículo por su contenido es censura. Entonces fue una falsedad la promesa que hizo Abreu al asumir la conducción del diario, el cual fue una sólida institución periodística por más de un siglo antes de que llegase a manos sospechosas. Abreu dijo: No solo seremos críticos del Gobierno sino de todo aquello que sea necesario criticar

Una de dos: o El Universal se está autocensurando para no sufrir la persecución del chavismo o esa empresa se metamorfoseó en una fachada de los siniestros personajes de la revolución bolivariana, que están invirtiendo bajo cuerda en medios de comunicación para controlar la información en el momento en que caiga el régimen dictatorial. 

ABC de España tituló en un artículo en julio de 2014: Fantasmagórica compra del diario opositor venezolano El Universal. No se sabe quiénes están detrás de la adquisición del periódico. Con un capital de 3,500 euros, uno o varios individuos, formaron una empresa llamada Epalisticia, que de acuerdo a su registro estaría dedicada a comprar y vender parcelaciones, urbanizaciones solares, terrenos y fincas, además de inversiones en y administración de medios de comunicación, en especial, en mercados emergentes. ¡Qué rara esa pluralidad del propósito empresarial! 

Esa misma sociedad, dizque establecida en España, con menos de un año de fundación y sin rostros visibles en su junta directiva, compró El Universal valorado en más de 90 millones de euros. 

Realmente como columnista lo único que necesito saber para escribir sin temores, es que el capital de la sociedad propietaria del periódico no provenga de negocios ilícitos, narcotráfico o el robo de las arcas petroleras por ejemplo, pero, de manera especial, que la libertad de expresión sea respetada. 

Por meses envié mi colaboración a El Universal, como lo hago a otros 66 periódicos de habla castellana del mundo, donde trato diversos temas políticos, sociales y humanos. Sin embargo, desde que comencé a mandarla al diario venezolano, traté de ser mesurado con el chavismo para no alborotar el avispero. 

Esa cautela no fue suficiente. Al parecer, es censurable mencionar a Diosdado Cabello, investigado por narcotráfico en los Estados Unidos y a Nicolás Maduro, a quien le escribí una carta pública para que reflexione sobre lo que sufre el pueblo venezolano, que recapacite sobre la fracasada revolución del siglo 21 y que convoque a un consejo de economistas con el propósito de salvar a Venezuela de la miseria. 

Pareciera que le temen a Diosdado. O es uno de los socios ocultos de El Universal o tiemblan por las intimidaciones arrogantes y soberbias de ese ex sargento golpista, que se ha transfigurado de un militar pobre, a un rico magnate cuya fortuna las autoridades estadounidenses sospechan de dónde proviene: el narcotráfico. 

No acostumbro a guardar silencio. Los medios de comunicación y los periodistas que no sean críticos y vigilantes de los gobiernos de turno, se vuelven cómplices del régimen, pero, con perdón de los colegas que siguen guardando silencio y bajando la cabeza en El Universal, la autocensura por miedo a perder privilegios económicos es peor que la complicidad. Es cobardía. 

Todavía me es difícil creer que un diario con la tradición y prestigio periodístico deEl Universal, haya caído en manos de clandestinos y sospechosos dueños que pretenden manipular la información que el pueblo tiene derecho a recibir. Considero a los profesionales del periodismo que siguen ahí por necesidad.

No admito una prensa arrodillada. No permitiré jamás que nadie me amordace. Debido a que no me dejaron escribir libremente esta será la última columna que, a sabiendas que jamás será publicada, enviaré a El Universal, porque bajo censura no escribo.

Tres semanas que estremecieron a Colombia

Cuando ya terminaba la grabación, y ante una pregunta mía para reiterar en cámara las condiciones de publicación del video, ella sorpresivamente añadió otra: “si no me cumplen”.
 Hoy se cumplen siete años exactos desde la publicación del video en el que Yidis Medina me contó cómo le compraron su determinante voto para aprobar la reelección. Esta semana, finalmente, la Corte Suprema de Justicia condenó por cohecho a los funcionarios mencionados por ella en esa declaración: el ministro del Interior Sabas Pretelt, el ministro de Protección Diego Palacio y el secretario general de la Presidencia Alberto Velásquez.

Quiero compartir unos recuerdos sobre lo que pasó en los días de la publicación y de algunas presiones para impedir que esa prueba –que resultó definitiva– saliera a la luz.

No me centraré en persecuciones, amenazas y campañas de desprestigio. Solamente hablaremos de las primeras tres semanas en abril de 2008.

Al terminar marzo, Yidis Medina y un escritor que trabajaba con ella en la elaboración de un libro dieron entrevistas a La FM de RCNy al diario El Espectador, y allí revelaron la existencia del video grabado casi cuatro años antes que había permanecido en reserva por un acuerdo de protección de la fuente entre la excongresista y yo.

El video había sido grabado el 8 de agosto del año 2004, cuando Yidis Medina temía que la mataran por las amenazas que había recibido, entre otros de quien fuera su jefe político Iván Díaz Mateus. La condición previa a la grabación había sido que solo se publicaría si ella o algún miembro de su familia eran víctimas de un atentado, o si ella decidía romper el secreto de la existencia de esa declaración en video.

Cuando ya terminaba la grabación, y ante una pregunta mía para reiterar en cámara las condiciones de publicación, ella sorpresivamente añadió otra: “Si no me cumplen”.

Del video se hicieron tres copias: el original quedó en una caja fuerte en Colombia, la primera copia la deposité en una caja de seguridad en Londres con una carta de instrucciones a un colega en caso de que llegara a pasar algo, la tercera la entregué a Yidis Medina y la cuarta la puse en mi morral y la llevé a todas partes por casi cuatro años.

El 2 de abril de 2008, me reuní con Yidis y le expliqué que yo estaba relevado del compromiso por haber ella publicado la existencia de la prueba. Ella aceptó que había roto el acuerdo y me pidió un tiempo para resolver asuntos familiares porque sabía que iría a la cárcel. Al día siguiente por teléfono acordamos que el plazo fuera de dos semanas. Los detalles están en la columna 
‘La historia no contada’ publicada por SEMANA la primera semana de abril de 2008.

Me fui a Estados Unidos a cumplir un compromiso, decidido a publicar el contenido del video el 20 de abril tanto en SEMANA como en Noticias Uno. Pero unos días antes, el 15 de abril, recibí una extraña carta de Yidis Medina diciéndome que ya no quería que el video se hiciera público.

La comunicación se basaba en un argumento absurdo. Decía que el video era de su propiedad y que me prohibía publicarlo. (
Ver carta de Yidis Medina)

Le respondí con otra carta en la que le mencionaba que se trataba de material periodístico que había permanecido en reserva por varios años por un acuerdo que ella había roto, pero que seguía siendo de Noticias Uno y sería publicado. (
Ver respuesta)

El 18 de abril terminé y envié la columna. Estaba en un restaurante con mi esposa y unos amigos cuando una colega me llamó desde Colombia para avisarme que la Casa de Nariño sabía del video y que publicaría un comunicado para desacreditarme y descalificar la prueba antes de que apareciera. Minutos después sucedió así. (
Ver comunicado)

La carta de Yidis Medina era evidentemente producida por el gobierno. De hecho la Corte Suprema encontró indicios de la participación de Hernando Angarita, antiguo asesor de Sabas Pretelt, en su elaboración. Eso y el comunicado me hicieron pensar que Yidis Medina y el gobierno se habían puesto de acuerdo.

A las 0 horas del domingo 20 de abril, SEMANA publicó la columna
‘O el que paga por pecar’. La tormenta se desató y Yidis Medina seguía sin aparecer.

La decisión de publicar el video esa noche en Noticias Uno estaba tomada. Para colmo de confusiones a las cinco de la tarde, la entonces directora de la Comisión de Televisión anunció que el gobierno haría una cadena nacional justo a la hora del noticiero.

Sin embargo, dos horas antes de ir al aire llegó una carta manuscrita de Yidis Medina autorizando la publicación. (
Ver carta manuscrita)

La anunciada intervención del gobierno por televisión jamás ocurrió. Lo demás ya ustedes lo saben.

P.S.: ¿Quién está matando indígenas en el Cauca?

LA PAZ Y LA POLITICA


En  Colombia la paz se volvió  un tema político por parte de algunos dirigentes que buscan votos a cuesta de la desenfrenada guerra que vive hoy el país.

Es muy triste para los colombianos que las negociaciones de paz en la habana tengan totalmente polarizada la población y en un vaivén  que crea una incertidumbre que cada día más  confunde.

Por un lado, el presidente Santos con el apoyo del Fiscal Montealegre , realiza grandes esfuerzos por lograr el sueño de paz  que quieren millones de colombianos y en el otro lado, se encuentra el expresidente Uribe con el Procurador Ordoñez creando cizaña al este proceso.

Ya van tres años  de dialogo en la Habana, entre el gobierno nacional  el  grupo  insurgente FARC, pareciera que son diálogos de nunca acabar.

Mientras las Farc, propone cese al fuego unilateral y no cumple, algunos  colombianos le hechan la culpa al presidente. ¿Que va a pasar con el proceso de paz?, ¿será que las FARC, se encuentran divididas ?, o ¿será que los negociadores que se encuentran en la habana no cuentan con toda la legitimidad de grupo subversivo?, muchas dudas se generan entorno a las directrices que se dan desde Cuba, porque en colombia en la práctica se hace todo lo contrario.

Los colombianos están a la espera que por fin de firme el anhelado acuerdo de paz que ya ha fracasado en gobiernos anteriores y que hoy ,  deja muchos sinsabores.

Alguien decía: “Mejor tener  una paz imperfecta que no una guerra”, y ese seria un buen mensaje para todos aquellos que buscan hallar una paz sin contratiempos.
Una paz politizada, es muy difícil de lograr en el país.

 El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo Caro, aseguró que no se puede permitir que la política esté por encima de la paz y que en la medida en que se siga avanzando, los opositores del proceso se convertirán en partícipes constructivos de la transición hacia la paz.

Destrucción de los ídolos

Se trata de uno de los sellos distintivos de las tres grandes religiones abrahámicas, donde cualquier expresión de lo sagrado alejada de los códigos establecidos y de las doctrinas dominantes puede reprimirse por mandato divino.         Por: Daniel Emilio Rojas Castro

El libro del Éxodo (31:1) ofrece el ejemplo fundacional de la destrucción de los ídolos en la tradición judeo-cristiana. Aarón fundió un becerro con el oro y las joyas de los israelitas que escapaban de la tiranía de Egipto, pero Moisés lo destruyó después de su regreso del Monte Sinaí para que el pueblo elegido no olvidara que las deidades diferentes a Yahvé no tenían cabida en la verdadera fe. El segundo mandamiento lo sancionó para el resto de la posteridad: ‘no tendrás dioses ajenos delante de mí’.

El problema asumió una dimensión continental en América, cuando conquistadores erráticos invadieron un mundo desconocido al ritmo de una predica católica intransigente y útil para las coronas ibéricas. Las deidades de los Aztecas, los Incas, los Muiscas y los Mapuches fueron quemadas, sus libros sagrados destruidos y centenas de ellos fueron ahorcados y sometidos al suplicio para imponer a un dios que no aceptaba competencias. El teólogo español Gines de Sepúlveda llegó incluso a sostener que la invasión del Nuevo mundo podía justificarse en la necesidad de combatir una idolatría arraigada entre los indígenas, algo que en realidad era más el resultado de la conquista que su justificación, pero que permite vislumbrar bien la relación estrecha que se estableció entre la destrucción de los símbolos religiosos de las sociedades americanas y su conquista.

La destrucción reciente de las colecciones del Museo histórico de Mosul y de varias de las reliquias arqueológicas de la ciudad de Hatra se suma a un largo legado de arbitrariedad religiosa. En el caso de Mosul, mientras las estatuas fenicias eran destruidas con macetas, cinceles y taladros, un soldado del Estado islámico mencionaba frente a las cámaras que los Asirios, Acadios, y otros pueblos de la Antigüedad, poseían falsos ídolos que Mahoma había prohibido. De nada importó que ninguno de esos pueblos exista hoy ni que el Islam haya bebido de las fuentes persas y masdeistas encarnadas en esas reliquias. La palabra del profeta se tenía que cumplir.

Pese a la indignación que ha despertado en el mundo entero la destrucción de las piezas, sería un error pensar que este tipo de escenarios sólo ocurre en el Medio Oriente como consecuencia de un Islam radicalizado. Lo sucedido en Mosul y Hatra no constituye una prueba de las grandes diferencias que hay entre el Islam, el Judaísmo y el Catolicismo, porque de alguna manera demuestra lo contrario, es decir, la filiación estructural que existe entre las versiones fundamentalistas de las religiones monoteístas.

SIN RODEOS


Hechos que suman


Por Jaime A. Fajardo Landaeta e-mail: fajardolan@une.net.co
Twiter: @JaimeFajardoLan


El desescalamiento del conflicto, el cumplimiento de la tregua unilateral ofrecida por las Farc, el creciente apoyo ciudadano y el muy favorable entorno internacional a los diálogos en La Habana, son factores que suman en el proceso desatado entre el Gobierno nacional y esa guerrilla, y que marcarán el rumbo de las negociaciones en el 2015.


Las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos, después de los retiros espirituales en Cartagena, están orientadas a imprimirle un mayor dinamismo a la nueva fase de diálogos, para el logro de inminentes acuerdos sustanciales. Pero debe quedar claro que se trata de iniciativas para la mesa de negociaciones y que en el entretanto no hay cese bilateral ni algo diferente por ahora.


El escenario actual exige decisiones de mayor calado, como las planteadas por Santos. Además, la tregua unilateral –que las Farc han respetado- debe propiciar las condiciones para que cuando la subcomisión técnica aborde el espinoso tema del desarme, la desmovilización e incursión de la guerrilla en la vida política, encuentre una actitud muy favorable de las farc, y se pueda avanzar significativamente.


El presidente es consecuente con el nuevo escenario y debe saber interpretarlo para que se avance con firmeza hacia el logro de los objetivos propuestos. Es posible que del cese unilateral de hostilidades se pase pronto al cese bilateral que permita ir definiendo la hoja de ruta para concretar el fin del conflicto.


Es seguro que los detractores de este proceso proclamarán que se desestimula a las FF. AA., que el Gobierno busca dejar de combatir el terrorismo y que se bajó la guardia ante las acciones subversivas. Infundios que no pueden detener el sentido de la decisión presidencial de que todos estos nuevos factores cuenten a favor, en la mesa de negociación, para atenuar el esquema de confrontación militar ejercitado en los últimos 50 años.


Ojalá dentro de esta óptica avancen con agilidad las conversaciones con el ELN y que se instale la mesa respectiva, se defina el país anfitrión de los diálogos, previa divulgación de la agenda acordada para dar vida a este nuevo proceso. Las recientes declaraciones de su máximo comandante, en nombre del comando central, aunque con cierto matiz de ambigüedad, muestran disposición a trabajar el proceso de negociación.


Atravesamos por un momento decisivo y ello exige un mayor compromiso de los colombianos: debemos prepararnos para abordar y respaldar, sin reticencias, los pasos que se darán en La Habana y que solo le traerán al país nuevos y mejores resultados en el ejercicio de construir la paz que muchos anhelamos. A su turno las administraciones territoriales deben desatar múltiples acciones, porque no se puede ser inferior a este memorable compromiso con la historia.

RECONCILIACIÓN, EL CAMINO A LA PAZ

Por: Rodrigo Ardila Vargas – Personero de Medellín y Presidente Asociación Personerías de Antioquia

Colombia, una nación de gente pujante y con ganas de salir adelante; tierra de trabajadores, de esos hombres y mujeres que pese a soportar un conflicto armado interno, por más de medio siglo, continúan su marcha hacia adelante cumpliendo sus sueños y metas.

Una lucha interna, que en su trasegar de 60 años, ha dejado 5’537.883 personas desplazadas, 23.161 asesinatos colectivos, 1.982 masacres, y 6.372.539 víctimas registradas.

Estas cifras revelan la condición de un país que se encuentra sumergido en un conflicto armado, y que clama a gritos una cultura de paz y la recomposición del tejido social. Este sueño, que se multiplica en el imaginario colectivo de todos los colombianos, ES POSIBLE si la reconciliación se convierte en un instrumento que dirija el actuar de las decisiones políticas y el vivir de la sociedad.
Reconciliarse es ser capaz de perdonar, es poder abandonar los odios y generar confianza, es dialogar, es construir memoria, es transformar los sentimientos de venganza; es sentir que somos parte de un país que ha sido degradado por la violencia armada, y que incluso sin haber sido víctimas o victimarios, se requiere de nuestro aporte para constituir una sociedad justa, democrática, incluyente y equitativa, que nos marque el camino para la paz.

La reconciliación, como articuladora de la paz, debe tener el valor intrínseco de la verdad. Una verdad que desancle el sufrimiento de miles de familias que piden a una sola voz: ponerle fin a la incertidumbre y reconstruir la memoria de sus víctimas. Un proceso que requiere de acompañamiento y solidaridad social, garantizando que sus voces sean escuchadas con respeto y que puedan ocupar un lugar en la historia de nuestro país, porque TÚ CUENTAS.

Es primordial entender que todos cometemos errores, pero siempre se puede tener una segunda oportunidad para cambiar tú vida y la de quienes te rodean.

En este proceso de reconciliación y construcción de un nuevo país, es necesario la articulación de todas las partes: víctimas, victimarios, Estado, sociedad, y medios de comunicación, donde se articulen esfuerzos en pro de trabajar por nuevas y mejores oportunidades para cada uno de los colombianos.
LA PAZ SÍ ES POSIBLE


VAMOS A TOMARNOS UNOS BUENOS TRAGOS

Por:
Fernando Restrepo Restrepo
Gerente General
Fábrica de Licores de Antioquia

A menudo encontramos las bebidas alcohólicas como actores activos en la historia de la humanidad y en cada uno de los hitos que han marcado el curso de las relaciones sociales. Los licores han estado presentes siempre en los momentos alegres y también en los no tan memorables, acompañándonos en cada pasaje de la vida y, en muchos casos, cambiando el rumbo de cada circunstancia.

Ahora que vivimos en el mercado de la innovación, cientos de nuevos productos salen al mercado cada año queriendo conquistar a los consumidores con propuestas y experiencias nuevas. Cada categoría en el inmenso mundo de los licores encanta con sus sabores, sus colores y busca esa esencia que la hace única.

La industria de bebidas alcohólicas en Colombia se enfrenta hoy a una fuerte competencia por la oferta de productos que llegan de otros países. Todos trabajamos por enriquecer esa vitrina y apoyamos con fuerza en su difusión. Por fortuna, estamos viendo cómo las inversiones publicitarias para llevar las campañas de licores a todos los rincones, se ven marcadas en la actualidad por la promoción de un consumo responsable de alcohol.

El compromiso de educar a los consumidores de estas bebidas se ha hecho cada vez más consciente en quienes las producimos y hemos incluido en nuestra agenda la importancia de enseñar el arte del buen beber y cómo disfrutar de la vida sin problemas.

Vinculaciones a campañas de inteligencia vial, comerciales de televisión, vallas y activaciones en sitios de rumba invitando a cuidarnos y ser moderados al momento de beber, hablan de la buena intención y la nueva mirada que como empresarios le estamos dando al tema.

Es fundamental que este esfuerzo de varias empresas del sector se dé conjuntamente para lograr resultados que impacten de forma especial a los públicos más jóvenes, pues la construcción de una sociedad inteligente, más educada y coherente debe partir desde todos.


Por un Concejo Visible

Por: Luis Javier Franco Agudelo
Concejal de Barbosa

Como Concejal propuse desde el 2012 hacer un Concejo Visible, deliberante y continuar los debates; somos los Concejales que debemos advertir los temas que son de interés de la comunidad, la cual requiere a nivel de cada persona que sea intervenida, tocada y sacudida para que asuma cada ciudadano una posición de apoyo o acompañamiento.

Debates como el del peajito social que será entregado en el 2021 a autopistas de la Prosperidad; Ninguna obra doble calzada a nivel nacional paga valorización Solla a Pradera SI; Se sigue el debate por la exención del peaje el Trapiche para los ciudadanos de Barbosa esperamos se apruebe una tarifa diferencial que es permitida por la Ley 105 de 1993. La primera valorización se distribuyó por la Resolución No. 0707 del 25 de enero de 2005; algunos ciudadanos aún no han podido pagarla.

Ahora llega la segunda valorización por la Doble Calzada Hatillo – Pradera, aunque es sobre el mismo proyecto han denominado como pago por una nueva fase. Hemos hecho foros, debates y nos hemos reunido muchas veces a fin de proponer a la Gobernación de Antioquia otras alternativas pero ninguna ha sido respondida satisfactoriamente; por ejemplo no han podido responder si por la doble calzada Solla Hatillo, Barbosa pago porque de Hatillo a Pradera fue excluido Cisneros y no Barbosa o Santo Domingo.

Pero para infortunio de los Barboseños de los $ 45.593 millones que se pretende recaudar en la valorización entre Barbosa, Don Matías, Santa Rosa, Santo Domingo, Yolombó y Gómez Plata, el 81.8 %, aproximadamente $ 37.337 millones de pesos los pagaran los Barboseños; de estos el 70 % del gravamen lo pagaran 212 predios de Barbosa. En cálculos realizados y socializados en el Concejo Municipal en la zona urbana de Barbosa por cada 100 metros cuadrados se pagaran una suma cercana a $ 929.316 y en la zona rural por cada hectárea el pago podría acercarse a los $ 2.310.354. Hay exabruptos como que el Centro de Bienestar del Anciano Fundación San Pedro Claver (Asilo de Barbosa) tiene que pagar $ 427.363.630.

No han sido aceptadas propuestas como: el pago de valorización después de construir la obra y entregarla, no antes; que el plazo del pago de valorización sea por 10 años de acuerdo a los artículos 48 y 49 del Estatuto de Valorización, que permite una ampliación del plazo de 3 años; que el descuento autorizado por pago anticipado sea del 20 % y que en el caso de Barbosa la valorización solo se le cobre a los propietarios de los 212 predios que pagan el 70 % de la contribución.

Además de la valorización que puede ser distribuido el gravamen entre 2014 y 2015, viene la actualización catastral que es obligación del Alcalde hacerla para el 2015 de acuerdo a la Ley 14 de 1983. Igualmente llegara un nuevo proyecto que se llama circuito de embalses del Oriente que fue adjudicado ya y que toca a Barbosa también con Valorización.
No obstante, la lucha que se ha llevado para evitar el cobro de la valorización el día 4 de agosto se notificó por Aviso en la Inspección de Policía a las 4:40 PM, la Resolución No. 120105 del 4 de agosto de 2014 “Por medio de la cual se distribuye y asigna la contribución de Valorización del proyecto Desarrollo vial del Aburra Norte “Doble Calzada Hatillo – Barbosa – Pradera”, los ciudadanos solo tienen diez (10) días hábiles para interponer el recurso de Reposición, algunos que tienen un solo bien inmueble estarán suspendido de pago , los que están gravados tienen un plazo de 60 meses para su pago y un descuento del 6,5 % de descuento por pronto pago o pago de contado.

Ciudadanos hoy al Gobernador que eligieron quienes creyeron en su historia de modelaje hay que agradecer que se quitó la exención de peaje, dejo el peajito de Navarra para entregárselo a Autopistas de la Prosperidad, no va a llevar la Doble Calzada hasta alto de Dolores para conectar a Ruta del Sol y nos va a “colaborar” con una valorización que su gran porcentaje lo pagaran las empresas y los propietarios de Barbosa; pero lo peor es que nunca ha puesto la cara al debate de la valorización sino que manda a sus subalternos, nunca ha atendido a los Concejales, es el único Gobernador que lo que opinemos los Concejales y los dirigentes políticos no le importa. Así como en 1999 y 2005 la comunidad se manifestó para obligar a modular el proyecto y la valorización; los caminos que les queda a los propietarios son pagar, demandar el acto administrativo pues es una segunda valorización por el mismo proyecto ante lo Contencioso Administrativo, demandas individuales, tutelaton y reposición en masa; por último el único lenguaje que se entiende son las manifestaciones públicas de rechazo.

Igualmente la comunidad debe conocer que son responsables de esta los diputados que aprobaron en el año 2010 la Ordenanza No. 027, que no pensaron en la economía de Barbosa y del Nordeste de Antioquia

Los Medios Alternativos y Comunitarios

En el mes de diciembre  del año pasado el Concejo de Medellín, aprobó los lineamientos de las Políticas Públicas de los Medios Alternativos, Comunitarios e Independientes de la Ciudad de Medellín, gracias al apoyo incondicional del Concejal Miguel Andrés Quintero y a un equipo de compañeros de los medios de la capital de la montaña.

Fueron cuatro meses de reuniones con funcionarios de la Alcaldía de Medellín, Personería de Medellín y otras entidades que se aceptaron la convocatoria para sacar adelante estas políticas públicas de los medios.

Los medios alternativos y comunitarios de Bogotá  tuvieron que esperar nueve años para que el Concejo capitalino aprobara estas políticas públicas, hoy los medios alternativos y comunitarios de Medellín, disfrutan del acuerdo No. 73 del mes de diciembre de 2013.

Fue una  constante lucha, de viajes y reuniones a Medellín,  sin el apoyo de ninguna agremiación periodística , sólo las ganas y el amor por estos medios  fue que se logró este reto bajo la coordinación del director de  este medio.


Hoy, la Asamblea departamental, conoce este acuerdo, hemos hablado con algunos diputados para que este acuerdo se convierta en ordenanza departamental.



El presidente de la Corporación, Rigoberto Arroyave y otros diputados se encuentran muy interesados y tienen toda la voluntad política de presentar el proyecto de ordenanza, y que sea también política pública a nivel departamental.



Pero esto sólo se logra con la unión y el apoyo de todos los directores de los  Medios Alternativos y Comunitarios del Departamento.



“Una golondrina no hace verano”, y por eso hago el llamado a todos los colegas para que se unan a este  gran propósito departamental.



Ya se realizó lo más difícil, ahora hay que lograr la ordenanza para que podamos tener un apoyo por parte del gobierno departamental.



Queda la puerta abierta para que trabajemos en beneficio de los medios que se preocupan por  el desarrollo de las comunidades    





Yo también me salto la fila

Por: Jorge Gómez Gallego*
El aparentemente imperturbable Ministro de Salud se salió de la ropa al conocer los datos entregados por la Defensoría del Pueblo en el libro que acaba de presentar su titular, denominado ”La tutela y los derechos a la salud y a la seguridad Social 2013”.
Según esa dependencia, el año pasado fueron presentadas cerca de 115.000 acciones de tutela para demandar atenciones en salud. El dato, que para cualquier ciudadano con criterio democrático es un verdadero escándalo, para el recién ratificado Ministro es una cifra insignificante. Incluso la calificó como un “buen titular amarillista”, pretendiendo descalificar el estudio de la Defensoría.
Para el Ministro santista, la comparación entre los eventos atendidos y los que requieren tutela es prueba de que el asunto no reviste mayor gravedad. Afirma que mientras al año se atienden cerca de millón y medio de eventos de salud, solamente 115.000 requirieron de la tutela, según él, menos del 0,1%.
Omite maliciosamente el doctor Gaviria que en el gran total de eventos de salud de que habla están incluidos los procedimientos que no han requerido jamás una tutela, que son la inmensa mayoría. Están las urgencias, los pequeños procedimientos, la atención prioritaria, las vacunas, la consulta externa de primer nivel y otros que como se dice coloquialmente, “no se le niegan a nadie” porque son de bajo costo o de obligatoria atención para los prestadores y entes territoriales.
La tutela la interponen los ciudadanos de a pié para conseguir una autorización para los procedimientos, tratamientos, cirugías, exámenes diagnósticos o prótesis que les cuestan alguna suma significativa de dinero a esos grandes amigotes del Gobierno que son las EPS. Por eso, el doctor Gaviria, que posa de ser tan docto y académico, debiera saber que su comparación es inapropiada para dar una idea del problema. Diluir la tutela en todo el universo de los procedimientos de salud no pasa de ser un vulgar truco para engañar lectores desprevenidos.
La tentativa de engaño no se queda en “echarle más agua a la sopa” para que la proporción de la “sal y la sustancia” se reduzca. Recurre también a la maña de afirmar que la ocurrencia de tutelas viene bajando respecto al número de afiliados y para ello toma como referencia el año 2008, que fue el pico más alto en toda la historia de este mecanismo de defensa del ciudadano, justamente el año en el que la Corte Constitucional en buena hora profirió la sentencia T-760 que equipara el derecho a la salud con el derecho a la vida.
Ese punto de partida le permitió concluir al doctor Gaviria, en contravía de lo que aconseja el rigor estadístico, que pasamos de una tasa de 36,4 tutelas por cada 10.000 afiliados en 2008, a una de 25,5 el año pasado. La realidad nos dice que aparte del 2008, la tasa se ha mantenido constante: 24,3 en 2009, 22,1 en 2010, 23.9 en 2011, 25,4 en 2012. Otra maniobrita dialéctica para tratar de salvarle la papeleta a Santos y sus EPS.
Pero el más grave dislate del Ministro consistió en agredir a los ciudadanos que acuden a la tutela para salvar su vida; los acusó de tramposos al afirmar que quien recurre a esa acción, lo hace “para saltarse la fila”. Sepa señor Ministro que si mi vida está en peligro y el intermediario financiero o EPS, tan cercano a su corazón y al del gobierno de Santos, con el propósito de acrecentar su ganancia me niega o dilata la prestación del servicio que me va a salvar o a prolongar la existencia, yo también me salto la fila. Usted seguramente no lo hará nunca, estoy seguro que no conoce una fila y menos una como esta: la fila de la muerte.
Periscopio: El Gobierno de Santos sigue sin responder al clamor de los antioqueños para que modifique el concepto arbitrario del Ministerio de Hacienda sobre la naturaleza privada de 29 hospitales antioqueños, lo que les impide recibir recursos para los planes de saneamiento fiscal y financiero.
Lo cierto es que en el Ministerio y la Secretaría Seccional de Salud figuran como públicos, le reportan a las Contralorías, la Superintendencia, la Contaduría  y el Ministerio; son auditados por la Contraloría Departamental, objeto de control disciplinario por la Procuraduría; son de propiedad de los Municipios, sus funcionarios son públicos, es decir ¡son públicos! Pero para asfixiarlos y luego liquidarlos, cualquier pretexto es válido en el gobierno de Santos II, el cual, de acuerdo a sus primeros pasos, será diez veces peor que el de Santos I.

MEDIOS ALTERNATIVOS, COMUNITARIOS E INDEPENDIENTES DE MEDELLIN  TIENEN POLITICAS PUBLICAS.


Desde el mes de Diciembre del año pasado, el Concejo de Medellin aprobó el acuerdo Número 73 de los lineamientos  de las Políticas Públicas de Los Medios Alternativos, Comunitarios e Independientes de Medellín.


El Ponente de la propuesta fue el Concejal Miguel Andrés Quintero y el Coordinador , Fredy León Gómez Alvarez, director del periódico LA REGIÓN.

Descarga el Acuerdo No. 73Ahora venimos adelantando esta misma gestión con la Asamblea Departamental .Todo este trabajo se realizó en 4 meses y con recursos propios del periódico LA REGIÓN. 

¿Herederos del mal?

Un tarro de mermelada con tapa de bandera colombiana y el reflejo del edificio del Congreso es portada de Herederos del mal: Clanes, mafias y mermelada, último libro de la Fundación Paz & Reconciliación, dirigida por León Valencia.
Por: Tatiana Acevedo

La investigación continúa un proyecto que inició con la denuncia de la llamada parapolítica y ha producido informes periódicos sobre redes electorales regionales, infiltradas o comandadas por grupos ilegales. Las denuncias del equipo han servido como evidencia en decenas de procesos judiciales. Durante el gobierno Santos fueron incluso solicitadas para ejercicios de control político en la antesala de la campaña electoral. Uno de sus hallazgos recientes, que desencadenó amenazas hacia varios de los investigadores, terminó en la destitución y proceso penal contra Francisco Kiko Gómez, exgobernador de La Guajira. En esta ocasión, el libro se concentra en el Congreso electo y anuncia “el triunfo de la parapolítica”. Los autores explican cómo las estructuras de la parapolítica han optado por tres mecanismos indirectos de “cooptación estatal” en Valle, Casanare, Santander, Arauca, Sucre, Bolívar, Córdoba, Magdalena, Cesar y La Guajira.

El primero es de “apoyo tradicional, donde incluso miembros de estas mafias intentan participar en política”. Para ejemplificar este “apoyo” se expone el caso de Moisés Orozco, abogado de los Rastrojos en el Valle del Cauca, quien se ha estrenado como candidato, fórmula o financiador.
El segundo mecanismo es el de ejercicio del cargo “en cuerpo ajeno”, a través de un amigo o familiar: Antenor Durán “en cuerpo ajeno” de Kiko Gómez, los hijos del exgobernador de Santander Hugo Aguilar “en cuerpo ajeno” del padre.

Un tercer mecanismo agrupa “alianzas regionales pequeñas” para ganar elecciones nacionales. Según afirman los autores, este sería el caso de Bernardo Elías Vidal. También se concluye que la “cooptación” actual del Estado no es armada y se basa en la financiación de campañas, ante la pasividad de los partidos y la ciudadanía.

Pese a la importancia y relevancia del informe, la saga de los “herederos del mal” debería ser leída con ciertas precauciones, pues en el largo plazo podría suponer generalizaciones cuestionables. Aunque los informes suelen presentarse por departamento o denunciando estructuras locales, las conclusiones, que son siempre generales y amplias, pueden llevarnos a pensar que en todas partes pasó lo mismo con grupos distintos y en momentos diferentes. Así se pierden de vista las enormes diferencias que pueden encontrarse, incluso en el interior de un departamento y de las variaciones entre sitios como Casanare y Cesar. Pueden obviarse también las diferentes trayectorias de paramilitares, guerrillas y narcotraficantes (o puede darse la impresión de que estos grupos son homogéneos). La figura de “en cuerpo ajeno” es, además, una forma de no tomarse muy en serio los cambios generacionales y de contexto.

Finalmente, el uso de las categorías de captación o cooptación del “Estado” es confuso y tiene sus límites. Hace pensar en un Estado prístino, tangible, que está físicamente en una parte y es penetrado por la política local que lo malea. Por los “herederos del mal” que lo corrompen. En lo más pulpito, sin embargo, estas estructuras políticas o electorales negocian, entre otras cosas, las inversiones y tramitan las obras públicas. Que tengan piernas en la ilegalidad no quita que sean centrales en la construcción cotidiana del Estado. No está claro que tengan que “penetrarlo”, pues forman parte de él.

USO DEL LENGUAJE EN LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN DE “ANTIOQUIA LA MÁS EDUCADA”

Por:
ADOLFO LEÓN PALACIO SÁNCHEZ
Diputado de Antioquia
 La Secretaría de Educación de Antioquia, en respuesta a cuestionario planteado sobre el tema de la sostenibilidad de los Parques Educativos y en comunicación enviada a los Corporados el día 4 de julio de 2014, plantea textualmente lo siguiente:
“Una mesa municipal promedio está conformada por medio del Alcalde o Alcaldesa, Secretaria de Planeación, Secretario/a de Educación (o persona encargada de temas educativos en los municipios sin Secretaría), Director de deporte y cultura, representante de los docentes, representante de los rectores, personería municipal, personera estudiantil, representante de los estudiantes, CMJ o algún representante de juventudes, representante de la población Afro, discapacitados, representante indígena (en zonas con cabildos), representante de Asocomunal, sector productivo y comercial, empresas privadas con presencia en territorio y organizaciones sociales que representan otros sectores”.
La mencionada comunicación está firmada por el secretario de educación departamental Felipe Andrés Gil Barrera, con el visto bueno del gerente de Parques Educativos David Escobar Arango; y del subsecretario de educación Duqueiro Echavarría Espinal.  Como puede apreciarse, la mesa municipal conformada para la apropiación social de los Parques Educativos estará integrada por el Alcalde o Alcaldesa, Secretaria de Planeación; o sea que no puede ser Secretario de Planeación, Secretario/a de Educación, una nueva forma de escribir Secretario(a), (la palabra Secretaria, si se refiere a dependencia tiene tilde, de lo contrario se reseña a la persona que ejerce el cargo de Secretaria), Director de Deporte y Cultura… ¿No será en plural? Pues acá se excluyen las Directoras. Y continúa la enumeración de los integrantes de la comentada mesa educativa: Representante de los Docentes, Representante de los Rectores… ¿Qué pasa con las Docentes y las Rectoras? (¿Quedan excluidas?), continúa la Personería Municipal, y como se puede ver aquí no se enuncia la persona sino el cargo, luego no hay consistencia en la redacción. Seguidamente está el Representante de los Estudiantes, si siguiéramos con la “manía” de inclusión por sexos faltarían las estudiantes. CMJ o algún Representante de Juventudes, Representante de la Población Afro (¿Afro descendientes? ¿Afro colombianos?), etcétera. Obsérvese además el uso indebido de las mayúsculas (Representante de los Discapacitados y Representante Indígena).
Por lo anterior y de manera muy respetuosa, les sugiero, tanto al Secretario de Educación Departamental como a los titulares de los demás entes administrativos que firman la comunicación, que tengan en cuenta el eslogan “Antioquia la más educada” y que en lo sucesivo den ejemplo en la forma de escribir y/o firmar los comunicados; en otras palabras, que los revisen antes de enviarlos, no solo en cuanto a la ortografía, sino en cuanto al uso correcto del lenguaje, ya que deja a la interpretación del lector una comunicación más excluyente que incluyente.
Columnistas
Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: http://www.elmundo.com/images/fotosinternas/110311080330RUBEN%20DARIO%20BARRIENTOS.jpg“Los brutos”
Autor: Rubén Darío Barrientos
Héctor Abad Faciolince, ya dio cátedra política. En su columna del pasado 24 de mayo en El Espectador, dijo en su postrera frase: “Si no somos brutos, votaremos para que Santos siga ahí”. El primer varillazo le cayó a William Ospina, quien dijo que iba a votar por Óscar Iván Zuluaga. Resultó, pues, brutico Ospina, en el inefable termómetro de Abad. Sorprenden dos cosas: la primera, que Abad Faciolince traicione su ideología tan perceptiblemente (¡Cómo va ser afecto a Santos, por Dios!) y segundo que satanice a la gente que vote por Zuluaga. 
Pero hay otros sonoros columnistas que sin hablar de “brutos”, se han convertido en verdaderos judas de sus tendencias políticas. Es el caso de Antonio Caballero, más zurdo que cualquiera, quien en su columna “Resignación y miedo” de la revista Semana, invitó a votar por Santos. O el ejemplo de León Valencia, declarado izquierdoso, quien también invitó a votar por el actual presidente. También lo hizo Alfredo Molano (artículo que tituló “Deslindes”), que bien sabemos no le cree ni pío a Santos, pero que dejó al descubierto una irritante falta de consecuencia. Ninguno siente lo que escribe, no obstante tener el jaez de ser opinadores.
En otra franja, situamos a unos más que no clasifican como “brutos” porque por sustracción de materia terminaron alineados con Abad. La diferencia es que éste, resultó con lenguaje directo (pero inverosímil) en cambio los que voy a citar, manejan una terminología indirecta (pero fingida). Entre otros, tenemos a: Ana Cristina Restrepo, Guillermo Perry, Juan Gabriel Vásquez, Ricardo Silva y María Elvira Samper. ¿Qué pasa con ellos? Que invitaron abiertamente en sus columnas a no votar por Zuluaga. Son los adscritos a “Toconzú” (Todos contra Zuluaga), quienes revivieron las épocas del “Toconser” (Todos contra Serpa).
Y aparece otro grupo de “no te lo puedo creer”, cuyos integrantes también se salvaron de ser considerados brutos. Fue un grupo nacional de 150 sindicalistas, normalmente bien subiditos de fragor, que suscribieron un comunicado que decía: “Invitamos a respaldar a Santos –cuyo sapo es aún difícil de tragar– y puedan votar en contra de Uribe”. Es evidente que escoger entre Santos y Zuluaga es una cuestión de matiz, pero aquí lo que vemos es que refleja una falta de autenticidad magnánima.   
¿Para qué debates? ¿Para qué propuestas de gobierno? ¿Para qué ideas y tesis? Bien sabemos que todo es carreta barata: si los que piensan y opinan, hacen la fácil que es dar vueltacanelas y brincos ideológicos, que demuestran deshonestidad de pensamiento, qué podremos decir de los demás que no tienen los elementos de juicio para saber por quién votan. Quiero ponderar a Salud Hernández, columnista de El Tiempo, quien no cree en ninguno de los dos y anuncia su voto en blanco y Jorge Enrique Robledo, del Polo, quien tampoco cree en ambos y es fiel a su decisión de votar en blanco. Eso es conciencia limpia. Eso es sinceridad. ¡Qué diferencia!
Y en esa prosaica manera de regar tinta (cohonestada por muchos directores de medios), aparecen dos ejemplos lamentables: una columna de Adolfo Tirado en El Meridiano de Córdoba, titulada “Todos contra el zorro” y otro artículo de César Rodríguez en El Espectador “Contra quién votar”. Y después salimos a decir que la guerra sucia es exclusiva de los políticos. Por eso predicamos que los resultados electorales de esta segunda vuelta, serán tan artificiales y mentirosos como las consultas de los partidos en donde votan los simpatizantes y los patos. No habrá realidad votante, por las falsedades ideológicas de muchos y por las posiciones de dientes para afuera, de no pocos. Y la democracia aguanta todo esto y lo que está por venir. Menos mal que el domingo se acaba esta novela.  



12 de junio de 2014




02 de Junio 2014
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NO CESAN IRREGULARIDADES EN LA FLA



Esta vez por parte de un concierto patrocinado por la Fábrica de Licores de Antioquia, en especial por los productos aguardiente Antioqueño tapa azul y Ron Medellín de los cuales, como ha sido tradición, la Fábrica de Licores nos hace partícipes entregándonos pases de cortesía para disfrutar de este tipo de espectáculos.

Bien es sabido por la Administración y por la gente del común que nuestras agendas no siempre nos permiten asistir a la totalidad de estos eventos pero que estos pases sirven de motivación para nuestro equipo de trabajo y en muchas ocasiones hasta para la comunidad a quienes representamos. Sin embargo se vuelve a equivocar el gerente porque hace entregas selectivas de palcos diferentes de estas boletas y mientras a la gran mayoría de los diputados hizo entrega de boletas de preferencia, a otros como al doctor Manuel Marquez Pérez y la suscrito se nos entregan boletas para palco general, sumando a esto, el hecho de que a algunos de los corporados les fueron entregadas no sólo dos sino cuatro boletas para el mencionado concierto, lo que a simple vista constituye un desequilibrio y una falta de respeto para con los diputados.

Como diputado afectado por esta discriminación y habiendo hecho las consultas pertinentes a las cuales no recibí por parte del enlace de la gobernación respuesta clara, me permito denunciar de nuevo estos abusos de los cuales hemos sido víctimas ya en reiteradas ocasiones.

 RODRIGO MESA CADAVID
Diputado

“Gossaín y la ética periodística”
22 de mayo de 2014  
No nos cansamos de sentirnos nostálgicos los seguidores del maestro Juan Gossaín. Desde su retiro de la dirección noticiosa de RCN, en un junio de cuyo año no quiero acordarme, se nos privó de un ético, cultísimo e inteligente hombre radial. Todavía evocamos sus manejos informativos, sus recreos, sus chascarrillos, sus historias y sus editoriales. Y en vez de pisotear la decencia, como muchos hoy, este hijo de inmigrantes libaneses prefería desparramar su sentido del humor.
Gossaín, con mucho orgullo, practica un estilo de periodismo antiguo, clásico y acendrado. Hace pocos días, fue invitado por Rodrigo Pardo de RCN T.V. a un programa de opinión para hablar acerca de cómo ejercer válidamente el periodismo en medio de la guerra sucia que vivimos políticamente. Gossaín, con su franqueza a flor de labios, sentenció el tema rápidamente: “Existe hoy un manejo asqueroso de la prensa”. Y fue lapidario, cuando lanzó esta frase que no es de cajón: “Ni uribistas ni santistas, solo periodistas”.
Yo pregunto: ¿En qué quedan las tres palabras más notables de un periodista: estilo, veracidad y credibilidad? Aclaro que me voy a referir a la encopetada prensa de Bogotá, a la de los grandes medios, y a las cadenas radiales y televisas que tienen su matriz también Bogotá. Por supuesto que estoy haciendo alusión a El Tiempo, El Espectador y a Semana; y, claro está, a Arismendi, Sánchez Cristo, Diana Calderón, Vicky Dávila, Yolanda Ruiz, Néstor Morales, Artunduaga, el mismo Rodrigo Pardo, Luis Carlos Vélez, Yamid Amat, etc. Todos-todos, deberían mirar el video que circula por youtube.com, en donde Gossaín les recuerda cuál es el papel de la prensa.
Da vergüenza escuchar las peroratas matinales de Arismendi contra Uribe y Zuluaga. Parecieran más las descargas de un vengador, que habla con el odio de un enemigo que olvida que tiene oyentes al otro lado. Siento pena al oír a directores de noticias que no esconden sus aversiones y sus intereses por mantener una pauta, sacrificando los criterios éticos. Causa grima, mirar el análisis y leer las columnas de unos periódicos que solo tienen el objetivo de que gane el régimen, para saciar intereses económicos, sacrificando convicciones. Olvidan la frase de Gossaín de que “los periodistas no están hechos para complacer a nadie”.
Digamos las cosas como son: lo que se vive radialmente hoy es la pelea encarnizada entre Fernando Londoño (con su Hora de la Verdad) y todos los otros. O, quizás, la pugna entre todos juntos y Fernando Londoño. No importa el orden. La diferencia es que Fernando Londoño es abogado y no es periodista y los otros sí lo son. El primero, agita una campaña y por eso arrendó un espacio, pero los otros forman parte de la franja periodística y tienen la obligación de actuar como informadores.
Gossaín, refleja dolor por la penosa manipulación de la prensa. Y les lanza esta sentencia para que se avergüencen: “No es justo que la noticia dependa de a quién afecta o a quién beneficia”. Y como él no carga agua en la boca, viene otro mandoble: “Un escéptico bien informado es un verdadero periodista”. Debo confesar que en muchas ocasiones, he apagado el radio o he suspendido la lectura de un periódico. Las posturas asqueantes de muchos directores, hacen que tengamos que decir que la prensa bogotana forma parte de la guerra sucia que vivimos. Ha perdido el norte, por culpa de personas que han vuelto el comando noticioso como una oportunidad para manipular la información.


Mayo 12 de 2014
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Las tragedias mineras y la alfombra roja para míster Allen
Por Jorge Gómez Gallego*
Un repaso detallado de lo que se ha escrito, dicho o publicado en los medios de comunicación sobre las tragedias que han causado la muerte a varios mineros en Santander de Quilichao (Cauca) y en Buriticá (Antioquia), dan cuenta de la superficialidad con la que muchos “opinadores” y comunicadores abordan el tema, lo que permite una perversa manipulación de la información por parte de los voceros de las grandes mineras multinacionales y los gobiernos nacional y departamental en el caso de Antioquia.
Se ha convertido en una “verdad” revelada, que todo ocurre por cuenta de la minería “ilegal” detrás de la cual están unas organizaciones criminales sin control y que los muertos han hallado el fin de su existencia por la acción de unas “fuerzas oscuras” sin identificar o incluso, por su propia irresponsabilidad.
Nada más patético y absurdo. Cualquier analista con un mínimo de rigor encontrará que el auge de la minería informal, que no ilegal, especialmente en lo que se refiere a la explotación de oro, está catapultada por dos fenómenos inherentes a la globalización neoliberal. De un lado el crecimiento inusitado de los precios del “vil metal”, los cuales se encontraban en  US$ 300 la onza en 1982, pasaron en 2006 a US$ 500, a US$ 1.011 en 2008. Después de la crisis financiera 2008-2009, el oro se posiciona como valor refugio y alcanza los US$ 1.500 en 2011 y US$ 1.908 en agosto del mismo año, record histórico. Hoy, registra una caída a un cifra cercana a los US$ 1.300, con el pronóstico de los especialistas de que por mal que le vaya al precio de la “escoria del diablo”, se mantendrá en ese nivel. En conclusión, en 32 años el precio se ha cuadruplicado.
En segundo lugar el creciente daño que a la producción industrial y agraria le viene haciendo el incremento del libre comercio, empuja fatalmente a las manos ociosas que crea hacia actividades informales. Siguen desapareciendo empleos industriales de calidad y agrarios no tan buenos y estables, pero que eran fuente de ingreso para millones de colombianos. La migración de ciudadanos a la actividad minera, forzados por la carencia de oportunidades en el agro y la industria y por la saturación del “rebusque” y de los semáforos es un fenómeno evidente, conocido y que se puede entender fácilmente.
También es cierto que en la búsqueda de un mendrugo de pan para sus familias, los nuevos mineros se ha estrellado con una legislación neoliberal al servicio de las multinacionales, que hace prácticamente imposible la formalización y legalización de su actividad. Y si no se pueden formalizar, es imposible también controlar la forma en que ejercen su actividad.
El Estado colombiano, empezando por el del nivel central y siguiendo por el departamental, comprometido con las transnacionales, solo ofrecen como respuesta la persecución y la estigmatización, al punto de que se expidió el Decreto 2235 de 2012, que permite la destrucción de la maquinaria sin fórmula de juicio, debido proceso, presunción de inocencia o derecho a la defensa.
No se ha explorado la única salida posible para el problema: una vigorosa política de formalización y legalización que permita controlar las explotaciones mineras, les brinde la oportunidad no solo de modernizarse y convertirse en empresas o comunidades que apliquen técnicas modernas para hacerlas rentables, seguras, ambientalmente amables y socialmente responsables.
Esa salida, congruente con el interés nacional y que podría además colocar la minería como complemento y palanca para el desarrollo industrial y  agrario no merece la más mínima atención de la cúpula de la “Unidad Nacional”, cuyo norte es diametralmente opuesto: avanzar en la reprimarización de la economía, de forma que la explotación y exportación de materias primas reemplace la producción industrial y agraria y a la vez suministre los dólares para el pago de las importaciones. No importa que, según lo ha denunciado Eduardo Sarmiento recientemente, estemos al borde del colapso en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Si en Buriticá, en lugar de haberse inventado el riesgo de una falsa emergencia y de haber ordenado amparos administrativos que incluyen voladura con dinamita de las entradas a las minas informales, se hubiese ensayado un proceso serio de formalización, se le hubieran puesto controles serios a la multinacional de dudosa ortografía, se hubiesen salvado siete vidas de humildes colombianos, cuyo deceso, lo tienen claro los habitantes del municipio, se produjo por disparos de la policía en los dos primeros y por efecto de la dinamita colocada por funcionarios de la Continental Gold en las bocaminas  los otros cinco, desde luego con la protección de las autoridades.
Qué curioso, a la entrada de Buriticá hay un retén de la Policía que restringe la entrada a colombianos y antioqueños con cédula expedida en municipios diferentes a Buriticá. ¿Será que ese es el mismo trato que reciben míster Robert William Allen y los otros integrantes de la Junta Directiva de Continental Gold, Timothy Warman, Paul Murphy, James Felton? Desde luego que no, para ellos y para quien les maneja el saqueo, incluido su administrador, el señor Otoya, que tampoco tiene cédula buritiqueña, lo que hay es una alfombra roja extendida para que, incluso en etapa de exploración, se lleven hasta la última pepita de oro de un yacimiento cuyas reservas están calculadas en U$ 6.500 millones, o lo que es lo mismo $ 13 billones de pesos (billones) a precios de hoy. Todo el oro para la multinacional, una limosna para los buritiqueños y nada para Colombia, parece ser el lema de Santos y Fajardo.

*Diputado Asamblea Departamental de Antioquia
POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO
----------------------------------------------------------------- Punto final a un incidente ingrato

GABRIEL GARCÍA MARQUEZ 8 ABR 1981

Nunca, desde que tengo memoria, he dado las gracias por un elogio escrito ni me he contrariado por una injuria de Prensa. Es justo cuando uno se expone a la contemplación pública a través de sus libros y sus actos, como yo lo he hecho, los lectores deben disfrutar del privilegio de decir lo que piensan, aunque sean pensamientos infames. Por eso renuncié hace mucho tiempo al derecho de réplica y rectificación -que debía considerarse como uno de los derechos humanos- y, desde entonces, en ningún caso y ni una sola vez en ninguna parte del inundo he respondido a ninguno de los tantos agravios que se me han hecho, y de un modo especial en Colombia. Me veo obligado a permitirme ahora una sola excepción, para comentar los dos argumentos únicos con que el Gobierno ha querido explicar mi intempestiva salida de Colombia la semana pasada. (Todas negrillas fuera de texto).

Distintos funcionarios, en todos los tonos y en todas las formas, han coincidido en dos cargos concretos. El primero es que me fui de Colombia para darle una mayor resonancia publicitaria a mi próximo libro. El segundo es que lo hice en apoyo de una campaña internacional para desprestigiar al país. Ambas acusaciones son tan frívolas, además de contradictorias, que uno se pregunta escandalizado si de veras habrá alguien con dos dedos de frente en el timón de nuestros, destinos.
La única desdicha grande que he conocido en mi vida es el asedio de la publicidad. Esto, al contrario de lo que creo merecer, me ha condenado a vivir como un fugitivo No asisto nunca a actos públicas ni a reuniones multitudinarias, no he dictado nunca una conferencia, no he participado ni pienso participar jamás en el lanzamiento de un libro, les tengo tanto miedo a los micrófonos y a las cámaras de televisión como a los aviones, y a los periodistas les consta que cuando concedo una entrevista es porque respeto tanto su oficio que no tengo corazón para decirles que no.
Esta determinación de no convertirme en un espectáculo público me ha permitido conquistar la única gloria que no tiene precio: la preservación de mi vida privada. A toda hora, en cualquier parte del mundo, mientras la fantasía pública me atribuye compromisos fabulosos, estoy siempre en el único ambiente en que me siento ser yo mismo: con un grupo de amigos. Mi mérito mayor no es haber escrito mis libros, sino haber defendido mi tiempo para ayudar a Mercedes a criar bien a nuestros hijos. Mi mayor satisfacción no es haber ganado tantos y tan maravillosos amigos nuevos, sino haber conservado, contra los vientos más bravos, el afecto de los más antiguos. Nunca he faltado a un compromiso, ni he revelado un secreto que me fuera confiado para guardar, ni me he ganado un centavo que no sea con la máquina de escribir. Tengo convicciones políticas claras y firmes, sustentadas, por encima de todo, en mi propio sentido de la realidad, y siempre las he dicho en público para que pueda oírlas el que las quiera oír. He pasado por casi todo en el mundo. Desde ser arrestado y escupido por la policía francesa, que me confundió con un rebelde argelino, hasta quedarme encerrado con el papa Juan Pablo II en su biblioteca privada, porque él mismo no lograba girar la llave en la cerradura. Desde haber comido las sobras de un cajón de basuras en París, hasta dormir en la cama romana donde murió el rey don Alfonso XIII. Pero nunca, ni en las verdes ni en las maduras, me he permitido la soberbia de olvidar que no soy nadie más que uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. De esa lealtad a mi origen se deriva todo lo demás: mi condición humana, mi suerte literaria y mi honradez política.
He dicho alguna vez que todo honor se paga, que toda subvención compromete y que toda invitación se queda debiendo. Por eso he sido siempre tan cuidadoso en mi vida social. Nunca he aceptado más almuerzos que los de mis amigos probados. Hace muchos años, cuando era crítico de cine y estaba sometido a la presión de los exhibidores, conservaba siempre el pase de favor para demostrar que no había sido usado, y pagaba la entrada. No acepto invitaciones de viajes con gastos pagados.
El boleto de nuestro vuelo a México de la semana pasada -a pesar de la gentil resistencia de la embajadora de aquel país en Colombia- lo compramos con nuestro dinero. Pocos días antes, sin consultarlo conmigo, un amigo servicial le había pedido al alcalde de Bogotá que hiciera cambiar el horario del racionamiento eléctrico en mi casa, pues coincidía con mi tiempo de trabajo, y tengo un estudio sin luz natural y una máquina de escribir eléctrica. El alcalde le contestó, con toda la razón, que Balzac era mejor escritor que yo y, sin embargo, escribía con velas. Al amigo que me lo contó indignado le repliqué que el señor alcalde cumplió con su deber, y que contestó lo que debía contestar.
La gente que me conoce sabe que esta es mi personalidad real, más allá de la leyenda y la perfidia, y que si quedé mal hecho de fábrica ya es demasiado tarde para volverme a hacer nuevo. De modo que no, ilustres oligarcas de pacotilla: nadie se construye una vida así, con las puras uñas, y con tanto rigor minuto a minuto, para salir de pronto con el chorro de babas de asilarse y exiliarse sólo para vender un millón de libros, que además ya estaban vendidos.
El segundo cargo, de que me fui de Colombia con el único propósito de desprestigiar al país, es todavía menos consistente. Pero tiene el mérito de ser una creación personal del presidente de la República, aturdido por la imagen cada vez más deplorable de su Gobierno en el exterior. Lo malo es que me lo haya atribuido a mí, pues tengo la buena suerte de disponer de dos argumentos para sacarlo de su error.
El primero es muy simple, pero quiero suplicar que lo lean con la mayor atención, porque puede resultar sorprendente. Es este: en ninguna de mis ya incontables entrevistas a través del mundo entero -hasta ahora- no había hecho nunca ninguna declaración sobre la situación interna de Colombia. Ni había escrito una palabra que pudiera ser utilizada contra ella. Era una norma moral que me había impuesto desde que tuve conciencia del poder indeseable que tenía entre manos, y logré mantenerla, contra viento y marea, durante casi 30 años de vida errante. Cada vez que quise hacer un comentario sobre la situación interna de Colombia lo vine a hacer dentro de ella o a través de nuestra Prensa. El que tenga una evidencia contra esta afirmación le suplico que la haga conocer de inmediato, de un modo serio e inequívoco y con pruebas terminantes. Pues también suplico a mis lectores que si esas pruebas no aparecen, o no son convincentes, lo consideren y proclamen desde ahora y para siempre como un reconocimiento público de mi razón.
El segundo argumento es todavía más simple, y no ha dependido tanto de mí como de la fatalidad. Es este: tengo el inmenso honor de haberle dado más prestigio a mi país en el mundo entero que ningún otro colombiano en toda su historia, aun los más ilustres, y sin excluir, uno por uno, a todos los presidentes sucesivos de la República. De modo que cualquier daño que le pueda hacer mi forzosa decisión lo habría derrotado yo mismo de antemano, y también a mucha honra.
En realidad, el Gobierno se ha atrincherado en esas dos acusaciones pueriles, porque en el fondo sabe que mi sentido de la responsabilidad me impedirá revelar los nombres de quienes me previnieron a tiempo. Sé que la trampa estaba puesta y que mi condición de escritor no me iba a servir de nada, porque se trataba precisamente de demostrar que para las fuerzas de represión de Colombia no hay valores intocables. O como dijo el general Camacho cuando apresaron a Luis Vidales: «Aquí no hay poeta que valga». Mauro Huertas Rengifo, presidente de la Asamblea del Tolima, declaró a los periodistas y se publicó en el mundo entero que el Ejército me buscaba desde hacía diez días para interrogarme sobre supuestos vínculos con el M-19. El único comentario que conozco sobre esa declaración lo hizo un alto funcionario en privado: «Es un loquito». En cambio, el primer guerrillero que se declaró entrenado en Cuba provocó, de inmediato, la ruptura de relaciones con ese país. Pero hay algo no menos inquietante: a la medianoche del miércoles pasado, cuando mi esposa y yo teníamos más de seis horas de estar en la Embajada de México en Bogotá, el Gobierno colombiano fue informado de nuestra decisión, y de un modo oficial, a través del secretario general de la cancillería colombiana, el coronel Julio Londoño.
A la mañana siguiente, cuando la noticia se divulgó contra nuestra voluntad, los periodistas de radio entrevistaron por teléfono al canciller Lemos Simonds y éste no sabía nada. Es decir: casi ocho horas después aún no había sido informado por su subalterno. El ministro de Gobierno, aún más despalomado, llegó hasta el extremo de desmentir la noticia. La verdad es que las voces de que me iban a arrestar eran de dominio público en Bogotá desde hacía varios días y -al contrario de los esposos cornudos- no fui el último en conocerlas. Alguien me dijo: «No hay mejor servicio de inteligencia que la amistad». Pero lo que me convenció por fin de que no era un simple rumor de altiplano fue que el martes 24 de marzo, en la noche, después de una cena en el palacio presidencial, un alto oficial del Ejército la comentó con más detalles. Entre otras cosas dijo: «El general Forero Delgadillo tendrá el gusto de ver a García Márquez en su oficina, pues tiene algunas preguntas que hacerle en relación con el M-19».
En otra reunión diferente, esa misma noche, se comentó como una evidencia comprometedora un viaje que Mercedes y yo hicimos de Bogotá a La Habana, con escala en Panamá, del 28 de enero al 11 de febrero. El viaje fue cierto y público, como los tres o cuatro que hacemos todos los años a Cuba, y el motivo fue una reunión de escritores en la Casa de las Américas, a la cual asistieron también otros colombianos. Aunque sólo hubiera sido por la suposición escandalosa de que ese viaje tuvo alguna relación con el posterior desembarco de guerrilleros, habría tomado precauciones para no dejarme manosear por los militares. Pero hay más, y estoy seguro de que el tiempo lo irá sacando a flote.
La forma en que la Prensa oficial ha tratado el incidente está ya sacando algunas, y más de lo que parece.
Ha habido de todo para escoger. Jaime Soto -a quien siempre tuve como un buen periodista y un viejo amigo a quien no veo hace muchos años- explicó mi viaje en la forma más boba: «El que la debe la teme». Sin embargo, el comentario más revelador se publicó en la página editorial de El Tiempo, el domingo pasado firmado con el seudónimo de Ayatolá. No sé a ciencia cierta quién es, pero el estilo y la concepción de su nota lo delatan como un retrasado mental que carece por completo del sentido de las palabras, que deshonra el oficio más noble del mundo con su lógica de oligofrénico, que revela una absoluta falta de compasión por el pellejo ajeno y razona como alguien que no tiene ni la menor idea de cuán arduo y comprometedor es el trabajo de hacerse hombre.
A pesar de su propósito criminal, es una nota importante, pues en ella aparece por primera vez, en una tribuna respetable de la Prensa oficial, la pretensión de establecer una relación precisa, incluso cronológica, entre mi reciente viaje a La Habana y el desembarco guerrillero en el sur de Colombia. Es el mismo cargo que los militares pretendían hacerme, el mismo que me dio la mayoría de mis informantes, y del cual yo no había hablado hasta entonces en mis numerosas declaraciones de estos días. Es una acusación formal. La que el propio Gobierno trató de ocultar, y que echa por tierra, de una vez por todas, la patraña de la publicidad de mis libros y la campaña de desprestigio internacional. Ahora se sabe por qué me buscaban, por qué tuve que irme y por qué tendré que seguir viviendo fuera de Colombia, quién sabe hasta cuándo, contra mi voluntad.
No puedo terminar sin hacer una precisión de honestidad. Desde hace muchos años, el diario El Tiempo ha hecho constantes esfuerzos por dividir mi personalidad: de un lado, el escritor que ellos no vacilan en calificar de genial, y del otro lado, el comunista feroz que está dispuesto a destruir a su patria. Cometen un error de principio: soy un hombre indivisible, y mi posición política obedece a la misma ideología con que escribo mis libros. Sin embargo, El Tiempo me ha consagrado con todos los elogios como escritor, inclusive exagerados, y al mismo tiempo me ha hecho víctima de todas las diatribas, aun las más infames, como animal político.
En ambos extremos, El Tiempo ha hecho su oficio sin que yo haya intentado nunca ninguna réplica de ninguna clase, ni para dar las gracias ni para protestar. Desde hace más de treinta años, cuando todos éramos jóvenes y creíamos -como yo lo sigo creyendo- que nada hay más hermoso que vivir, he mantenido una amistad fiel y afectuosa con Hernando y Enrique Santos Castillo -a quienes quiero bien a pesar de nuestra distancia, porque he aprendido entenderlos bien- y con Roberto García Peña, a quien tengo por uno de los hombres más decentes de nuestro tiempo. Quiero suplicarles que digan a sus lectores si alguna vez les he hecho un reclamo por las injurias de su periódico, si alguna vez he rectificado en público o en privado cualquiera de sus excesos, o si éstos han alterado de algún modo mi sentido de la amistad. No; he tenido la buena salud mental de tratarlos como si ellos no tuvieran nada que ver con un periódico que siempre he visto como un engendro sin control que se envenena con sus propios hígados. Sin embargo, esta vez el engendro ha ido más allá de todo límite permisible y ha entrado en el ámbito sombrío de la delincuencia. Me pregunto, al cabo de tantos años, si yo también no me equivoqué al tratar de dividir la personalidad de sus domadores.
De modo que todo este ingrato incidente queda planteado, en definitiva, como una confrontación de credibilidades. De un lado está un Gobierno arrogante, resquebrajado y sin rumbo, respaldado por un periódico demente cuyo raro destino, desde hace muchos años, es jugárselas todas por presidentes que detesta. Del otro lado estoy yo, con mis amigos incontables, preparándome para iniciar una vejez inmerecida, pero meritoria. La opinión pública, no tiene más que una alternativa: ¿A quién creer? Yo, con mi paciencia sin término, no tengo ninguna prisa por su decisión. Espero.

COPYRIGHT 1981 GABRIELGARCIA MARQUEZ / ACI

¿QUIERES SABER SI DIOS EXISTE?

¡SIMPLEMENTE MIRE HACIA ARRIBA!


De ves en cuando me llega ese pensamiento breve de... "¿Y qué si Dios no existe?" No me dura mucho pero la realidad es que no soy bueno con la fe ciega. Necesito algo tangible en lo cual pueda apoyarme. De manera que la próxima vez que necesite impulsar su fe simplemente mire hacia arriba. El salmista lo dijo de la siguiente manera:

"Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos. Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche lo dan a conocer. Hablan sin sonidos ni palabras; su mensaje se ha difundido por todo el mundo". (Salmos 19:1-4).
El salmista estaba diciendo: "Si quieres saber que Dios es real - simplemente mira hacia arriba". Sin embargo, él no es el único que afirma esto.

El Dr. Stephen Hawking, uno de los mejores físicos teóricos del mundo dijo: "Las probabilidades en contra de un universo como el nuestro emergiendo de algo como el big bang, son enormes... pienso claramente hay implicaciones religiosas siempre que uno comienza a discutir los orígenes del universo. Debe haber insinuaciones religiosas".

¿Y qué tan enormes?
El Dr. Roger Penrose, el genio detrás del desarrollo de la teoría del agujero negro, afirma que las probabilidades de que nuestro universo existiera por casualidad de la nada son del en 10 mil millones a la trigésima potencia.

Esto es 1 probabilidad en 10,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000

¿Se puede imaginar una persona apostando en contra de estas probabilidades? Yo le garantizo que nadie apostaría ni un centavo en contra de esas probabilidades. Sin embargo, millones de personas alrededor del mundo apuestan en contra de esas mismas probabilidades con su destino eterno al rechazar la existencia de Dios o al vivir como si no existiera.
De manera que la próxima vez que comience a dudar de la existencia de Dios. 

¡Simplemente mire hacia arriba!.

Una Izquierda Fantasma



Por encima de los obvio resultados de la última encuesta presidencial, divulgada por Invamer Gallup (hace un par de días), quiero hacer hincapié en unos porcentajes a los cuales ya nadie les para mientes ni examina, por ser casi simbólicos o microscópicos: Aida Avella de la U.P., alcanza el miserable 1,6%, y Clara Lopez del Polo, el infinito 4,5%. sumados llegan al insignificante 6,1%, fque está por debajo del 8,5% de Marta Lucía Ramírez, candidata del Partido Conservador. ¿Qué significa ello? Que la izquierda en este país está arruinada. los zurdos no han podido consolidarse como partido político, precisamente por las tensiones internas que viven, las infaltables disputas personales y la enconada división que padecen.
en otrora, hubo dos fuerzas que marcaron la polarización: el PCC (Partido Comunista Colombiano) y el MOIR ( Movimiento  independiente Revolucionario). E el primero, de linea pro-soviética y el segundo, afin a la tendencia maoísta. Existieron algunos movimientos que trataron de consolidarse, como la UNO (Unión Nacional de Oposición), Firmes, la U.P. (Unión Patriótica) y la AD M-19 (Alianza Democrática M-19). Recientemente el PDA (Partido Democrático Alternativo) creado en el 2005, trata de recoger las banderas de la unidad. no empece lo anterior, el mismo Polo Democrático está dividido entree radicales y moderados. Robledo y Petro, son ejemplos de lo uno y de lo otro, en su orden.

Por ahí meropdean la desmirriada Marcha Patriótica de Piedad Córdoba y Gloria Cuartas, el Centro Independiente de Angelino Garzón (el polipartidista, porque ha tenido récord de militancia) t el mismo Movimiento Progresistas de Petro. Los analistas hablan de "siete izquierdas" en Colombia. ¡Para Ripley! Pero la izquierda colombiana carece de organización institucionalizada y se mueve al ritmo de las desidencias: cada rato se abre toldo aparte. Se presentan a menudo pataletas y allí saltan Navarro Wolof, Luis Eduardo Garzón o Iván Cepeda. la figura más encumbrada que tiene hoy la izquierda es Jorge Enrique Robledo, un senador que se muestra fogoso. Y el más intelectual es Carlos Gaviria, quien poco a poco se interna en los cuarteles de invierno por su avanzada edad.
Colombia no ha tenido un Presidente de izquierda acendrada. Y no se ve a la vista que ello apure el paso. 

Los resultados son magros, de cara a los que han obtenido los partidos  tradicionales: el M-19 logró un 26% en la constituyente del 91 y Carlos Gaviria obtuvo un 22% en las presidenciales de 2006. Esos son los guarismos para mostrar. Y han ganado, si, la alcaldía de Bogotá donde se presencia una izquierda airosa. E n un análisis Hernando Gómez Buendía, para le Malpensante, expresó el articulista: "Somos el único país de América Latina ( y hast donde yo sé, de los pocos en el mundo) donde la gran política no es una disputa entre derecha e izquierda sino entre derecha y extrema derecha ( ahora, por ejemplo, la opocisión de Santos es Uribe y no es el Polo)".

Lo cierto es que la izquierda colombian es fantasma. Tanto faccionamiento y el tema del umbral, las divisiones y hasta las expulsiones, llevan a este bando político a no converger y a mantener las desidencias, so pena de prácticamente desaparecer del escenario influyente y verse rodeada de algunos simpatizantes, pero son el pero en la cola para aspirar a cosas grandes, salvo curules congresionales que se siguen recogiendo. Puede llegar a ser cosa del pasado algunos líderes sueltos por las calles. Y le apareció un nuevo chucho: el voto en blanco.

Rubén Darío Barrientos
Cortesía RADIO CLARIN


De los sacerdotes 'vedettes'

Pbro. Rafael Brigard


"Todos los sacerdotes que han sido vedettes, bien sea por construcción propia o por obra de sus admiradores, todos, sin excepciones, terminan mal."


Tener más dinero que los demás o el don de mandar es un privilegio que debe usarse para servir al prójimo. Es bueno acostarse en la noche sin el peso de la conciencia de haber humillado o maltratado.

Les voy a contar la historia de Don Gabriel, un veterano periodista jefe de redacción del diario donde, hace varias décadas, comencé a hacer mis primeros pinitos en los medios de comunicación en Cali, Colombia.

El creía ser el rey de su propio feudo. A sus empleados les hablaba con petulancia son esconder el propósito de hacerlos sentir insignificantes. A sus hijos y a su esposa los trataba con desprecio y la gente que se le acercaba agachando la cabeza, por la degradación que él causaba, la humillaba sin piedad.

Su actitud denigrante nunca la he podido borrar de mi mente y no debido a que me perjudicó, sino porque ese mal ejemplo me hizo recapacitar sobre cómo las personas adolecen de modestia y humildad cuando tienen podero dinero y no quisiera ser como ellas.

Quizás usted conozca a gente cercana que es soberbia y arrogante. Individuos que gozan doblegar, humillar y pisotear a otros. Personas que son menos pero creen ser más.

Lo hacen los marido machistas; los padres dominantes; los estudiados contra los iletrados; los jerarcas de la iglesia que se creen Dios en la tierra y algunos jefes que presumen magnanimidad, pero actúan como malos seres humanos cuando se trata de dar órdenes a los que los rodean.


Veo arrogantes en los aviones cuando, sentados en primera clase, miran con desmerecimiento a los que pasan a su lado hacia la cabina de turista.

Veo arrogantes a los nuevos ricos que alguna vez fueron pobres y están convencidos que con el dinero compraron nobleza.

Veo arrognates a las mujeres vanidosas que por su belleza creen tener el derecho de aplastar a las que no lo son tanto.
Veo arrogantes a quienes lucen joyas costosas, trajes caros y conducen suntuosos y miran con desdén a los peatones, mienttras muchos de su familiares o amigos tal vez no tengan qué comer en la casa.


La indiferencia es arrogancia. Es un mal que contagia a los gobernantes; a la gente común que ve a los mendigos con indolencia. A algunos militares que creen que le uniforme los hace mas grandes y poderosos; a los dirigentes políticos y a quienes tienen la obligación de servir al pueblo y no lo hacen, por le contrario, se aprovechan del cargo para humillar y robar.


La rrogancia de loa padres, de los jefes, o de los gobernandes en muchos casos es causnate del miedo de los hijos a enfrentar la vida, de la incompetencia lkaboral de los empleados, del a inconformidad laboral de los empleados, de la inconformidad social y la rebeldía subversiva, la violencia descontrolada y hasta de los crímenes.

La arrogancia de la gente con poder o la que se cree tenerlo, es una actitud negatica del ser humano que hace daño y que no permite que las empresas avancen, que las familias prosperen y pone barreras a los pueblos para su desarrollo.

Don Gabreiel no fue un hombre bueno. En su casa y el trabajo nadie se atrevió a desafiarlo y sus hijos pocas veces recibieron caricias de amor. En una plática que tuve semanas antes de su partida dijo: "nadie se atrevió a bajarme del trono". El murió en la soledad sin consuelo. Pocos lloraron su muerte.

Tener más dinero que los demás o el don de mandar es privilegio que debe usarse para servir al projimo. Es bueno acostarse en la noche sin el peso de la conciencia de ser humillado, maltratado o creeerse el soberano de un reino falso.



Cortesía RADIO CLARIN




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